18.9.07

¡Sorry!

Ana María y Antonio se conocieron hace tres meses. Ella tiene cuarenta y cinco años y está un poco rellenita, él tiene cuarenta y nueve y no está mal. Han decidido que este fin de semana Antonio y su hija Sandra de dieciséis años pasarán el fin de semana en casa de Ana María, para que la niña la conozca y se hagan amigas. La niña no es tan niña, claro está, es una guapa chica de larga melena castaña y cuerpo exuberante.

Por la mañana se han ido de compras al centro comercial y las dos mujeres se han comprado el mismo traje con talla distinta, unos pantalones bajos de cintura y un top de tirantes. Sandra se ha reído por lo bajini al ver esos michelines desbordados, pero le ha caído bien Ana María y no ha querido desilusionarla. Al volver a casa, Antonio se sienta delante de la tele para ver la carrera de motos mientras ellas se visten con el conjunto nuevo... y suena el timbre de la puerta. La primera en llegar es Sandra y cuando abre se encuentra un tipo de unos veinticinco años algo guasón que la mira de arriba a bajo y le pregunta:

- Niña, ¿tienes novio?

Ana María con el nuevo modelito llega a la puerta y al verla el guasón ataca:

- ¡Señora, vístase que no es una urgencia!

Ana María nota como le sube la sangre a la cara y después a la cabeza, le pregunta el motivo de la visita y cuando escucha que el guasón quiere hacerle una encuesta, le cierra la puerta en las narices. Se va para Antonio toda enfadada y él que la ve llegar como si un toro de Mihura se tratase, intenta calmarla:

- No le hagas caso, mujer... ¡que no estás tan mal para tu edad!.

Ana María lo fulmina con la mirada, quiere contar hasta diez pero no llega.

- ¿Cómo que no estoy tan mal para mi edad?... ¿Cómo que no estoy tan mal para mi edad?... ¿Acaso me estas llamando vieja?

Antonio intenta arreglarlo -aún más-:

- ¡Yo no he dicho eso! Digo que… ¡bueno un poco gordita si estás!

No sabe Antonio la buena estrella que tiene porque afortunadamente en ese momento ha sonado el teléfono: La tía Mercedes anuncia su visita para la tarde y Ana María no sabe negarse aunque se queda preocupada, su tía no es precisamente de carácter afable y no conoce todavía a Antonio y a Sandra. Mientras comen, la mujer fuerza su imaginación como si de una locomotora se tratase y se le ocurre la idea de llevar a la tía Mercedes a pasear por el puerto, pues, cree que con el trajín de la caminata, ésta tendrá menos posibilidades de hacer preguntas. Después del almuerzo recogen deprisa y están preparados para salir cuando llega la tía que no es muy mayor: solo tiene veinte años más que su sobrina, pero su apariencia no es nada dulce y cuando ve a Antonio tuerce el gesto con desagrado. Él frunce el ceño con cara de mal café y Ana María comienza a sentir de pronto un incipiente dolor de cabeza.

En el paseo del puerto se está bien, corre un aire fresquito muy agradable. Sandra y Ana María, mientras caminan, ríen con las bromas ocurrentes de Antonio que sabe sacar la carcajada cuando se lo propone; en cambio la tía Mercedes no le encuentra la gracia a ese tipo tan vulgar con el que se ha liado su sobrina. Camina mientras busca en su memoria algo suficientemente agrio para decir al tal Antonio y no advierte que se acercan un grupo de turistas con grandes mochilas. Uno de ellos, un hombre de unos cincuenta años bastante alto y con la cara bastante roja por el sol, casi derriba con la mochila a la tía Mercedes y un tanto cohibido acierta a exclamar:

- ¡Sorry!

La tía Mercedes que logra aguantar el equilibrio de milagro se indigna al oír la disculpa y contesta resoplando:

- ¡Y encima me llama ZORRA!... ¡ZORRA TU MADRE!

El pobre turista apenas entiende nada de lo que pasa, continúa con su - ¡Sorry, sorry!- mientras Ana María intenta conciliarlos explicando a su tía que el pobre hombre simplemente está disculpándose. Pero, aún no ha acabado de hablar cuando Antonio interviene con una triunfal sonrisa de oreja a oreja dirigiéndose al turista:

- ¡Ah! ¿Pero la conoce de antes?... ¡encantado!... ¡Yo quiero saber porqué la llama ZORRA!

Ana María ya está gritando desesperada:

- ¡ANTOOONIOOO!

Y el turista que sigue sin entender nada, se aleja muy deprisa cuando ve la salvaje cara que se le pone súbitamente a aquella mujer con la que ha tropezado, huye despavorido musitando aún:

- ¡Sorry, sorry!

10 comentarios:

Cálida Brisa dijo...

Durrell
Es super bueno tu cuento, me ha hecho gracia y ademas puede ser la viva estampa de cualquier relación.

Enhorabuena por el premio de blogs solidario, debe ser un gran honor.
Un beso

Malena dijo...

Buenísimo. Tiene unos golpes que te partes de risa. Muy bueno, Durrell, me he reído mucho.Un beso muy grande.

María Narro dijo...

¡los problemas auditivos suelen ser la leche! y si encima no sabes Inglés ni te cuento.
Muy bueno.
Un beso.

Durrell dijo...

Hola Calida Brisa, bienvenida a este sitio :) si que es un gran honor ese premio que nos concedió María Narro a sus compañeros de blog http://wwwshakespeareyyo.blogspot.com/2007/09/y-ya-lo-anunciabamos.html
y te invito a que te quedes con nosotras, yo ya he añadido tu blog a mi carpeta de favoritos. Besos.

Malena, gracias. Es un relato recuperado del verano del 2006, lo he rehecho-corregido un poco en la redacción pero no he cambiado nada de la historia. Me alegro que te hayas reído, a veces cuesta arrancar la sonrisa con las letras. Un besote.

María, espero que estes mucho mejor y tengas a raya a los estafilococos, los esterococos, los pesadoscocos y todos los cocos posibles (espero que no lo lea nadie de la rama de medicina). Un beso y cuídate mucho.

Anónimo dijo...

Muy, pero que muy bueno. Genial, me ha hecho mucha gracia.
Un abrazo.

Consuelo Labrado dijo...

¡Genial, Durrell!. Me ha encantado de verdad, me ha recordado una anécdota que me ocurrió con una amiga en Londres, ella decía: ¡zorri, zorri! lo peor del caso es que estaba convencida de que lo decía bien, jaja. Besos

Ripple Mark dijo...

Muy bueno..hay cosas q no cambian....oye qué blog más bonito! Un besito

Durrell dijo...

Prometeo, Consuelo: Una sonrisa y un beso para l@s d@s.

Ripple mark: Estupendo que hayas vuelto, ya he visto tu nuevo blog y es la misma primera plantilla que escogí yo para el mío, aunque con diferente color. Aquí tenemos más opciones para hacer cambios, pero lo realmente estupendo es que podemos seguir en contacto todos los que componemos esta familia bloguera. Un besote de Bienvenida.

Patry dijo...

Suelo leerte aunque no te deje comentarios, pero es que la foto de hoy lo merecía...los pin y pon mis amigos de la infancia dios!!Que recuerdos.

Un beso.

Durrell dijo...

Hola Patry,

No sabes lo que me alegra que hayas vuelto, a poco a poco volveremos a ser la família de blogueros que éramos aunque no estemos en Terra. Y ya verás que pronto pasa este septiembre y vienen otros meses llenos de ilusiones.

Un beso guapa. Y me guardo tu nueva dirección :)