18.11.07

Manos al Viento

Dicen que a pesar de todas mis caídas tengo una naturaleza muy fuerte, también dicen que mi fuerza está en saber levantarme y resurgir como el ave fénix resurge de sus cenizas. Yo no sé si tienen razón de pensar así, sé que me mueve la rabia que llevo dentro, la rabia de tantas injusticias vividas. A veces me pregunto cómo la mayoría de la gente puede creer todavía en la justicia de este mundo, como también me cuestiono la creencia que tienen en la justicia divina. Hace tiempo que perdí toda esperanza de encontrar la fe en Dios y de encontrar la verdadera bondad en los humanos.

A lomos de mi caballo me alejo por el desierto llano, galopando veloz hacia un lugar incierto, hacia un incierto futuro que tal vez me traiga un poco de calma. Miro hacia atrás y veo los restos de una civilización incivilizada, tejados de casas en las que se esconden bajas pasiones en lucha con elementos prefabricados. Cómo ha podido el hombre llegar a lograr este caos a través de un camino por el que buscaba la perfección… De qué manera hemos caído en esta maraña sin sentido que antepone la búsqueda del poder por encima de la búsqueda de la felicidad… Felicidad…qué difícil es definir esta palabra, tal vez los humanos no sabemos definirla porque realmente no sabemos donde encontrar el origen de su significado…

Sacudo las riendas y golpeo los flancos de mi caballo, más deprisa… más deprisa, quiero correr veloz y sentir como el viento azota mi cara, que nada se interponga en mi camino, mis ojos casi no pueden mantenerse abiertos, correr…correr y huir hacia otro destino. El sol de la mañana hace que me sienta libre, lo limpia todo, le da brillo al paisaje… una voz y una guitarra resuenan en el silencio de mi mente…’Pongo en tus manos abiertas, mi guitarra de cantor…’, el sonido que producen los cascos de mi caballo acompañan a las palabras de la canción. El cantor de la guitarra ya no compone, ya no tiene voz, el ansia de poder y la injusticia también acabaron con sus palabras confiadas, su cuerpo yace bajo una sepultura en un país mil veces vilipendiado en manos de un dictador, el dictador también ha muerto pero no le alcanzó la justicia de este mundo…será que no la habrá…

No quiero pensar, no quiero cantar ni recordar, no podría seguir luchando si lo hiciera. ¡Corre, caballo hermoso y noble! Llévame a las marismas donde habite la dignidad humana, por este sendero iré dejando atrás mi pasado que quedará olvidado junto a las piedras inertes del camino. Permite, caballo, que suelte las riendas y por favor no te desvíes de la senda, quiero alzar mi manos al viento para dar gracias por esta ansiada libertad… Y ahora ya, con el corazón en calma, sigamos la ruta marcada por mi destino… ¡hacia allá vamos!

No hay comentarios: