15.12.07

No quieres caldo, pues toma dos tazas

Mmmmm, a ver como lo digo.... Ya he hecho las vacaciones y he pasado la Navidad.


Así de golpe ¡Plof!


Y lo de golpe no es una metáfora, porque estoy aquí sentada con el pie derecho (mi pie bueno) en lo alto de una silla y envuelto en un bota de pesado yeso.


Borrica, desastre, torpe,... me quedo corta.


Fuí a buscar a mi hija al centro de rehabilitación y al salir, caminando hacia el coche, metí el pie en una losa un poco hundida de la acera y me torcí el pie. Vale, muy bien, me aguanto el dolor que ya se irá y continúo caminando. LLegamos al coche, abro la puerta, pongo el pie izquierdo dentro y se me resbala el derecho hacia el hueco entre la acera y el vehículo, pierdo el equilibrio y me tuerzo de nuevo el pie (no me llegué a caer). Cuando consigo entrar en el coche, me ataca la risa tonta durante un buen rato (por no llorar) y bueno, como antes pienso que ya se me irá en el tiempo que dure el trayecto hasta el centro comercial al que fuímos a comprar. Y compramos durante dos horas con mi pie dolorido dentro de un zapato-botín con cordones. El dolor va y viene pero no me deja ni cuando vuelvo al coche, así que a mitad de camino damos media vuelta y enfilamos para la clínica, a urgencias.


Me quito el zapato en la sala de espera y logro meter de nuevo el pie, después de quitarle los cordones y forcejear con el zapato. El médico se mira la radiografía que me acaban de hacer y yo le afirmo más que le pregunto: no me he hecho nada ¿verdad? y él sonrie y me contesta: pues tienes una fractura. Y yo me sonrío y le digo: ¿es broma no? Y él: si, verás que broma, vamos aquí al lado que te voy a poner una bota nueva. Y me lleva (yo iba en silla de ruedas) a la sala de yesos. Y le pregunto: ¿esto para la Navidad ya estará? y el hombre me mira ya divertido: cuatro semanas. ¡Cuatro semanas! ¡Adiós vacaciones! ¡Adiós fiestas! ¡Adiós conducir! ¿Y ahora quien lleva a ...? ¿Y cómo voy a ...? ¿Se puede conducir con este yeso? Y el médico repasando mis datos en la cartulina me previene de que voy a tener que estar bastante quieta porque la otra pierna no va a aguantar el peso ni el trajín de caminar con muletas.


Y tenía toda la razón, aquí estoy sentada porque no puedo con las muletas, voy con una silla de ordenador con ruedas y me estorban todas las puertas.


Repito: Soy un desastre.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo siento.

Piensa en una frase afortunada, o graciosa, o consoladora. ¿La tienes? Pues ésa es la que te digo.

Saludos.

Consuelo Labrado dijo...

Pero Durrell, cariño: ¡qué fuerte!
Ahora mismo montas un circo y te crecen los enanos, esto lo digo para romper un poco el hielo pero maldita la gracia que tiene el asunto. Un trillón de besos, preciosa, si estuviera más cerca me prestaría de bastón o de mula de carga pero ... ¡mecachis en las distancias!. Besos y más besos no sé qué más puedo hacer

Malena dijo...

Durrell, corazón,he recibido tu mail y me he venido corriendo a tu blog a ver que había pasado. Como dice Consuelo, maldita la gracia.

Sabes como encontrarme. Todo lo que esté en mi mano no dudes en pedírmelo.

Un montón de besos.

Cálida Brisa dijo...

Durrell
Si logras controlar tus nervios y pasar de todo, seran las mejores Navidades para ti, t elo daran todo en bandeja.
Cuidate y no desesperes.
Un besito

María Narro dijo...

¡hostias Pedrín!

¡¡Durrell!!

vale, tranquila. No eres un desastre, estas cosas pasan. Mala suerte, pues sí.

Pero vamos a ser positivas aunque te haya pasado en las peores fechas.

So solo 4 semanas, olvidate de las puertas y relájate pensando lo que puedes hacer moviéndote lo menos posible. Tienes que tener reposo, eh.

Mira, de primeras se me ocurre que busqueís a alguien fuerte y grande para desencajar el romper de las puertas -las que te estorben-. Es muy fácil, nosotros lo solemos hacer en los hoteles. Y sin puertas con la silla de ordenador te mueves mejor.

Sobre todo no te deprimas y vamos a buscar soluciones.

Te vigilo, vuelvo luego.

Muchos besos.

Durrell dijo...

Eiiiiii!!!! Tranquil@s que yo lo estoy... ya estuve inmobilizada ¿os acordais? y esta vez solo son cuatro semanas. Que sí, que me da rábia porque tenía que estar al pie del cañón en estos momentos, pero no se acaba el mundo, ni es una catástrofe natural ni nada por el estilo.

He inventado un nuevo deporte, la carrera con silla de ordenador: Se pone una rodilla en el asiento, las manos en el respaldo y con la punta del otro pie se toma carrerilla. Gana el que logre llegar al destino sin llevarse nada por delante :))))

En serio, que estoy animada, ya se me ha pasado el enfado conmigo misma. Y pienso que las dos semanas de Navidad estaré acompañada y después quedará casi nada para quitarme el plomo este.

Y desde luego os tengo a vosotros al otro lado de mi ordenador, ya veis que no me sentiré sola.

Os envio besos y mi agradecimiento: Ángel, Consuelo, Malena, Calida Brisa y mi querida María.

María Narro dijo...

jajajajaj vale, hasta mañana cielote, y cuidado con esas carreras, peazo loca.

¡y arriba esa pierna! jajajajaj

perdón, perdón pero a la vida hay que echarle humor.

duerme bien.

¡smuack!