26.1.08

¿Recuerdos?

Me preguntaste: -¿en qué piensas?-. Y te miré sin comprenderte. Te quedaste callada, intentando desnudar mi mente con tus pupilas llenando mis ojos. ¿Qué buscabas en mí, qué respuesta esperabas? Tal vez creas que no comparto contigo mis pensamientos, que me reservo un gran espacio al que tú no tienes acceso, y es cierto ¿acaso no lo hacemos todos los humanos?

Hace unos meses comencé a sentirme aislado de las conversaciones en el trabajo, como un espectador que mira imágenes en las que no decide, en las que no opina, en las que espera que se resuelvan en un final de guión pactado. No pensaba en otra cosa, simplemente escuchaba las voces de los otros y me aburría. Son tantas las voces que repite el humano. ¿Está el hombre tan clasificado y estereotipado, que se sucede por generaciones con los mismos gestos y respuestas ante un mismo hecho, una misma duda o un mismo estímulo de los sentimientos? Yo escuchaba y me parecía haber vivido varias veces esos momentos. Comencé a callar, a intentar dejar mi mente en blanco, a descansar de palabras monótonas y mil veces repetidas.

Mi existencia se convirtió en una búsqueda del silencio. El silencio me protegía y me acompañaba, lo buscaba por necesidad, el me mantenía en equilibrio. ¡Qué poco nos damos cuenta de lo agresivo que es el ruido! De esos días recuerdo también tu mirada, tus ojos extrañados de ver a un desconocido en mi cara. Las otras vivencias son lagunas en mi cabeza, no lo recuerdo todo. ¿Cómo es posible que me dijesen que seguía teniendo buena memoria, que era falta de concentración?

Hoy de nuevo recuerdo, y recuerdo tu pregunta: ¿en qué pienso? En demasiadas cosas y no quiero pensar, solo quiero responderte y me faltan las fuerzas, y me faltan las ganas. Me siento cansado de vivir así, sé que mañana olvidaré algo más y que seguiré luchando a contracorriente para recordar tu nombre y que me amas. Hoy también recuerdo algo que no quiero olvidar y es que yo también te amo, por encima de esta locura y de este olvido involuntario.

1 comentario:

Durrell dijo...

Yo sí recordaré siempre a mi amigo Matías que se fue en silencio y me dejó para siempre la imagen de su eterna sonrisa alentadora. Será triste no encontrar tu figura saliendome al paso, Matías. Descansa en paz.