24.9.08

¿Os acordais de Suzie Quatro?



Con Cris Norman de Smokie...



Y ahora ellos...

20.9.08

Cita a ciegas


Adiós, verano, adiós.

Se acaba el verano y con él las calores empalagosas, el deleite de saborear los apreciados helados, la comodidad de vestir pantalones informales y sandalias, los baños en la playa, el placer de tener la ropa seca en poco rato, las duchas contínuas, el rastro del reloj en la muñeca, el gazpacho frío, la horchata, la siesta a media película esperando que pase la calor...

¿Y de la tele qué? ¡Uf! negro verano para muchas familias, ahí están sin consuelo porque no lo hay... y las olimpiadas de Pekin, bien por los gratos momentos que nos han dejado: Nadal, un sufrimiento ver los partidos pero venían con recompensa, es un verdadero fenómeno este chico; Jamaica nos ha dejado con la boca abierta y ha dado en las narices a muchos, en cambio, la piscina me dejó un mal sabor de boca y sigo creyendo que Mark Spitz aún no ha sido superado... pero dejemos a los atletas.

Las noticias de sociedad o más bien la falta de ellas nos trajeron la portada de la operación de nariz y salieron los cuervos, buitres leonados y demás carroñeros que vieron la oportunidad de seguir metiendonos sus rollos como "periodistas" y continuar haciendo caja. Digo yo o más bien me pregunto porqué no puede operarse Letizia como cualquier otro personaje de esa "sociedad", ... claro está, que ella no es más que una plebeya al fin y al cabo como insisten tantos en recordar y su familia no es "buena família" como leo por algunos lugares de Internet. ¿Somos tontos los españoles? No queremos tener familia real porque consideramos que lo de la sangre azul está ya trasnochado y que aquello de aristócratas y plebeyos pasó a la historia y sin embargo, seguimos haciendo distinciones de ese tipo indistintamente de nuestras creencias. A mi me parece una familia muy normal la de Letizia y ella también, con sus cosas buenas y menos buenas. No encuentro la necesidad de machacarla sin fundamento pues está haciendo correctamente el trabajo que le han adjudicado y eso es lo que cuenta, en su casa, como en la de todos, que haga lo que quiera. Otra cosa distinta es lo que opinemos sobre la necesidad de tener monarquía o no y para expresarlo hay otros modos y otros sitios.

Pero se acaba el verano y estos programas siguen, ahora llega otro espacio tomatero con la frasecita real como título del programa y veo uno y no más, santo Tomás. Por lo que se demuestra, Telecinco y Antena3 insisten en escoger personajes públicos o conocidos para desollarles vivos, sacar o inventar rumores malintencionados para ningunearlos y destrozar su imagen pública. Y vuelvo a decir ¿a mí qué me importa lo que hagan o dejen de hacer con sus vidas? Parece que la libertad de expresión solo puede ser válido para esos pocos carroñeros que viven del cuento justamente, del "cuento" de los dimes y diretes. La libertad de expresión es también la libertad de hacer sin que te pongan a caldo por la tele, sobre todo sin que se inventen gestos, palabras y situaciones donde no las ha habido y cuando además ponen imágenes que demuestran lo contrario de lo que están diciendo. Estamos olvidando aquella frase de "Vive y deja vivir" y ciertos profesionales han olvidado también lo que debería ser su trabajo, que hay cosas más serias de las que informar y ocuparse.

Bueno, pues ha comenzado nueva etapa de trabajo y de búsqueda para los que se han quedado sin él. Esto si es algo serio, esto si que divide a la población en diferentes escalas. Por un lado los que pueden seguir con una vida más o menos cómoda y por otro los que comienzan a desesperarse porque no saben como van a hacer frente a los mínimos gastos familiares y empieza a entrarles la miseria por la ventana. Y sin olvidar a los desheredados de la sociedad que aparecen a la vuelta de cualquier esquina... Esta sí es una realidad de la que deberíamos ocuparnos con más acierto que salir a la palestra haciendo politiqueo barato, sobre todo a propósito de ganar elecciones. Se nota que tienen la mesa puesta y el ropero lleno cuando hablan y cuando pierden el tiempo en discursos y réplicas. Me resultan cansinos. Todo lo que se hace es "pan para hoy y hambre para mañana". Pero no ahora, siempre. Desde hace años. Y así vamos.

Voy a recomendarles a todos para que lean "Las Uvas de La Ira" de John Steinbeck, muy interesante para aclarar algunas ideas. Y ahora sí se acabó el verano.

16.9.08

El espejo mágico I

Discernir la causa por la cual me hallo en esta situación no representa una tarea fácil, ni es tampoco un estudio al que quiera dedicar tiempo alguno, ya que por otro lado no siento que mi espíritu, en pleno descenso hacia el decaimiento, se vea en posesión del suficiente entusiasmo para tan encomiable esfuerzo. Mi mente en estos momentos es como un borrón, una suerte de maraña, una nebulosa que no me deja reaccionar y buscar a través del razonamiento lógico una idea, un principio de luz, un comienzo de ilusión al que agarrarme para salir de este pozo en el que me veo sumergido.

Mi entorno no es precisamente alentador, más bien al contrario, esta buhardilla o cuartillo trastero al que he venido a parar incita al mínimo entusiasmo. Podría decir que mide alrededor de unos quince metros cuadrados si contase el espacio -más de la mitad- que ocupan una colección de muebles, sillas, juguetes rotos, ropas diversas y un enorme espejo rubinado por el paso del tiempo que tengo colocado enfrente de mi cama. Esa idea de poner el espejo ahí me pareció buena en un principio, cuando aún me sentía lleno de optimismo y consideraba esta situación como una anécdota pasajera de la que me vería libre en unos pocos días. Ahora, en estos momentos de lucidez en los que me doy cuenta de la realidad palpable, el espejo no cesa de reflejar la miseria de este lugar, las paredes sucias y desconchadas, la escasa luz que entra por el pequeño ventanuco que hay cercano al techo y el destartalado camastro sobre el que descanso mientras observo mi figura, una triste figura como la de aquel famoso caballero, reflejada en el cristal.

Espejito… espejito mágico ... He de sonreír a mi pesar por las tonterías que aparecen en mi cerebro disparatado. Si creyese en la magia del espejo sería más oportuno interrogarlo para averiguar la solución a mis problemas y ciertamente no estoy por la labor de hacerlo. No se podría creer ni en el cuento más enrevesado que este pobre artefacto en su decrepitud, carcomido, moteado por el paso del tiempo y el abandono, fuera el más idóneo para dar consejos de este tipo. Bien lo dejó claro el pobre Andrei, el día antes de su muerte, cuando observó que esta tabla de cristal le provocaba tristeza en el alma, no le gustaba mirarse en él y es cierto que la sonrisa con la que casi siempre aparecía por la puerta, se desvanecía al verse reflejado en el espejo. A todo esto no es mala idea la que se me está ocurriendo, no es precisamente la que estaba buscando, sin embargo creo es algo que debería haber hecho desde el principio. Ya está. No más duplicidades. Quién querría ver ampliadas las angustias y los malos momentos del presente. Un espejo ha de reflejar el brillo de las luces en un salón acogedor y bien decorado, la imagen de una bella mujer ataviada con su mejor vestido, los vivos ojos de unos niños satisfaciendo su curiosidad… Pero aquí está mejor contra la pared mientras pongo en orden mis pensamientos, algo me dice que ahora será más fácil hacerlo.