25.6.09

Viaje en Tren

Venía cansada de caminar durante horas, vagando de orilla a orilla de la amplia acera, para no pasar por alto ninguno de los puestos plenos de libros. Muy a mi pesar, se nos había acabado el tiempo disponible y tuvimos que descender aquellas escaleras que nos alejaban de un día que me había resultado memorable. Nos iniciamos en los enrevesados túneles subterráneos, cada vez más complicados, donde convergen trenes de cercanías y metropolitanos. Enfilé directa a la pantalla para indagar sobre la vía escogida para el tren que necesitaba coger -qué ingenuidad la mía- antes de que lograse descifrar las primeras líneas, ya lo habían localizado mis dos acompañantes y tiraban de mi hacia las escaleras mecánicas que nos dejarían sobre el andén apropiado. Estas circunstancias aparecidas hace pocos años no las acabo de asumir. Supongo que será más cómodo para el estacionamiento de trenes el que no tengan una vía fija, pero en ocasiones, por culpa de esos minutos preciosos que pierdes buscando en la pantalla, se te escapa el tren que estaba a punto de salir y no te queda otro remedio que armarte de paciencia y esperar un tiempo, que se te hace largo, en el andén. Sin contar que siempre hay que ayudar a las personas más mayores que no entienden tal situación y te preguntan y escuchan como si hubiesen aterrizado de golpe en una película de ciencia-ficción.

El largo vehículo estaba a punto esperando y pude escoger un asiento al lado de la ventana. ¡Qué alivio para mis doloridos pies! Me arrellané en el asiento tanto como me fue posible, dispuesta a disfrutar de un modo de desplazamiento que se me ha hecho extraño en los últimos años. Aquel día era una fiesta especial y los coches colapsaban las calles del centro de la ciudad. Mucha gente había aprovechado las horas del mediodía, pero la mayoría esperaban a salir del trabajo por la tarde para poder desplazarse hasta allí. Digamos que en el vagón yo iba bastante cómoda y me entretenía mirando por la ventana cuando el tren salió a la superficie. El paisaje de las poblaciones colindantes ha ido cambiado durante estos últimos años con la proliferación de edificios y asfalto, pocos y jóvenes árboles y más de un grafitti en las paredes adyacentes a las vías del tren. Si rebusco en los recuerdos de cuando era pequeña, puedo decir que ha cambiado enormemente y no estoy segura de si ha sido para mejor. Supongo que sí, que estas pequeñas ciudades deben ser ahora más cómodas que antes, aunque no puedo dejar de añorar un cierto halo de misterio que las envolvía en aquellos años y que no les encuentro en estos tiempos. La tierra en el suelo, los campos entre grupos de edificios, incluso las paredes desconchadas han desaparecido... Llegamos a la estación de la que hace ya bastantes años había sido nuestro lugar de residencia, yo miraba a la gente que esperaba en el andén del otro lado y de pronto una cara se me hizo familiar... menos cabello, la cara más ancha y una incipiente barriga que nunca antes hubiese imaginado ¡caramba! Aquel era Jorge, sí, era él y su pareja. Lo dije en voz alta y mis compañeros miraron también. Intenté atraer su atención haciendo señales con las manos, más la modernidad se impuso de nuevo sobre la comunicación. Los cristales para ellos eran espejos que no dejaban ver el interior de los compartimentos ni a sus ocupantes. Nos conformamos con la contemplación de sus figuras hasta que continuamos el viaje.

Yo seguía con la vista en el paisaje pero ya no lo veía, meditaba sobre el paso del tiempo. Ese que nos hace olvidar y nos cambia la apariencia. Algunas veces había comentado lo extraño que me parece no encontrar a ningún amigo, de los de hace años, cuando voy a mi antigua ciudad. Aquel día descubrí el porqué. Seguramente en alguna ocasión podemos habernos cruzado con ellos, aunque sin vernos propiamente los unos a los otros. O mejor dicho, sin reconocernos. Los cambios físicos, sumados a la imagen cada vez más difuminada que va quedando archivada en recónditos lugares de la mente, no revisada por tiempo, nos vuelve ciega la mirada. Necesitamos un tiempo de contemplación sin prisas, algo de lo que casi no disponemos hoy día.

Llegamos a nuestro destino y poco después a nuestra casa. El día había sido largo y completo como yo había deseado. Tenía temas sobre los que reflexionar y pude escribir acerca de algunos de ellos. Hoy he recordado la escena del tren y no sé bien porqué. En algún momento algo me lo trajo a la mente...

23.6.09

Nit de Sant Joan

¿Salen esta noche las brujas? Pues cuidadito con las escobas, transporte altamente inflamable si les pilla un petardo de los que oigo lanzar a través de mi ventana. Algunos más que petardos parecen bombas, pero por suerte todo se queda en ruido y sobresalto para goce de chiquill@s y algún@s que dejaron de serlo hace ya bastante tiempo...

El año pasado lo celebré en Sitges, este año estoy castigada en casa. Las noches de Sant Joan para mi, suelen ser de lo más variadas, porque en pocas ocasiones hago planes por anticipado. Me gusta la variedad y la aventura. Esta vez como ha pasado con otras, se ha torcido el día de buena mañana para mi, más aún para dos personas amigas mías a las cuales les han colocado sendos yesos por caídas inesperadas. Una está en el hospital y se ha roto el femur, el otro en su casa y se ha roto la tíbia y el peroné. Me solidarizo con ellos, pues aún recuerdo cuando me enyesaron la pierna en la navidad del 2007.... Pero en fin, patatas con calabacín, que todo lleva su tiempo y en unos días estarán como nuevos.

Y yo por aquí escribiendo como siempre, a pesar de lo que han cambiado las cosas desde que comencé a rondar por el espacio virtual. Los nicks vienen, van o se mantienen, los foros se dividen o desaparecen mientras se crean otros nuevos derivados de aquellos... revistas creadas que se quedaron en el camino...gente afin, verde que te quiero verde y un día si te ví, no me acuerdo y a otra cosa mariposa. Hay quienes quisieron quedar y los conociste una tarde que se grabó en la memoria; en cambio otros lo piden por la boca chica y no sé para qué, pues cuando llega la oportunidad se hacen los suecos; a otros les dejó de funcionar bien el correo, solo a ratos selectos intermitentemente... hay historias que pasan y no cazo ni la mitad tal vez porque no va conmigo o porque me he perdido algo o porque debo estar en Babia, que será lo más normal. El caso es que cada vez entiendo menos cosas de las que pasan y tampoco quiero entenderlas, porque comienzan a cansarme de puro rutinarias.

Sigue la petardada ahí fuera y ahora se me viene a la cabeza que he de acordarme mañana de felicitar a tod@s l@s Juanes que me pillen cerca, porque soy muy despistada. L@s que leais esto y sea vuestro día mañana, considerad ya mi felicitación. El mío fue la semana pasada pero no soy creyente y no lo celebro, aunque en casa siempre me cae algún detalle y para eso sí que estoy :) Pues quedamos que mañana es miércoles y fiesta, oseasesea no tengo que ir a trabajar, día de panching total, si no ocurre nada... que espero que no.

Ahora a dormir si me dejan. Bona nit.

22.6.09

Un día completo


Hoy he salido a caminar, aunque un poco más lejos de lo habitual. Todos los veranos aprovecho para recorrer pueblos marineros, sobre todo de la Costa Brava. Hoy le ha tocado a Palamós. No diría que es pequeño, pues aunque su casco antiguo sí lo és, cuenta con varios puertos y una larguísima playa y amplio paseo. Además hoy había feria porque el día 23 comienza la fiesta mayor de la población y por esa causa, la excursión ha sido más entretenida. Por otro lado me ha parecido muy bien el lugar escogido para instalar la feria, justamente al principio de la arena, de esta manera tienen acceso a las diversiones los paseantes y los que se bañan en la playa.

La anecdota del día ha sucedido al pedir por el lavabo en el restaurante. El camarero nos ha contado que llevan una temporada, en los distintos establecimientos turísticos de la población, que se están sucediendo robos indiscriminados de los grifos en los lavabos y nunca saben en qué momento sucede hasta que algún cliente lo comunica. ¡A cuadritos me he quedado! Y me pregunto si esto será una de las consecuencias de la crisis o es que alguien se ha decidido a ampliar el mercado negro con el negocio de los grifos de segunda mano...

La cámara de fotos, últimamente, se suele quedar en casa olvidada en su cajón correspondiente. Por suerte el señor Google siempre tiene de todo en sus archivos, así que adornaré este post con dos de las fotos que he encontrado de este precioso lugar.

17.6.09

Verano


Parece ser que ya se abrió la puerta del verano y ya ha entrado la calor tórrida a ciertas horas del día, la ropa que comienza a pegarse a tu cuerpo, los pies creciendo dentro de las sandalias, las abejas pululando por todas partes...
Aún no he oído el crick crick de las cigarras, pero seguro que están ensayando en alguna parte. Y se acerca San Juan con la clásica petardada... en fin, otro año más para echarse a la calle con el fresquito y a la playa para remojarse.
Los niños acaban el colegio y los no tan niños terminan los exámenes. ¿Qué nos deparará este verano? Qui ho sap...