10.7.09

Viernes con premio



Este premio me lo ha concedido ese encanto de remolino Azul que suele conmovernos siempre con sus escritos, plenos de sentimientos y realidades que a veces no nos paramos a observar. Gracias. Eres un cielo, azul, desde luego ;)
Y yo voy a concederles este premio a cinco blogueros amigos: Raquel, Prometeo, Caramelo o Francisca, Cálida Brisa y Fede. Espero que me lo acepteis pues vuestros blogs, desde luego, son una joya. Saludos :)

7.7.09

Por las Calas de Internet...

— Pero mujer, te pasas todo el día delante de ese cacharro y lo único que sé te oye es el tac tac de las teclas… que no sé yo si esto es una relación o una expectación, porque estar parece que estás aunque no en esta casa, y yo expectante por ver si dejas ese chisme y me prestas un poco de atención…

— Ya voy hombre, ya voy — Este hombre no tiene paciencia ninguna… claro, como a él no le gusta navegar, pues no entiende nada. — ¿Por donde íbamos Suplicio? ¡Ah, sí! Que me parece estupendo que salgas a cenar con tus amigas, un ratito de esparcimiento siempre nos viene bien a todas y no hagas caso de los desplantes de Matilde, tú a lo tuyo, a pasártelo bien… y ya me contarás mañana como ha resultado la noche—. ¡Hala! Ya viene otra vez, mira que es pesado, una no puede hablar ni cinco minutos con su mejor amiga. ¡A ver qué quiere ahora!

— ¡Bueno, qué! ¿Estás en Bilbao o en Santander? Porque lo que es en San Agustín de las Lorzas, lo dudo.

— ¡Ay Señor! Y qué cruz tengo contigo Rafael, es que no pillas nada… no ves que estoy consolando a la pobre Suplicio que apenas puede salir de casa y para una vez que se lo permite ya hay una que le está intentando amargar la noche…

— ¡A mi sí que me la estáis amargando las dos! Menos mal que ese Suplicio está en el norte y tú en el Sur, porque si viviese en la puerta de al lado, seguro que te ibas a vivir a su casa. ¡Venga ya, Carmen! Desde que lo pillaste con el mensajero ese no existe la casa, ni el gato, ni el menda. Aquí no cena nadie si no me pongo yo en la cocina y hay que ver el pobre animal como se me tira encima desesperado en cuanto me ve, porque los maullidos de hambre se los vengo oyendo desde la calle. Pero tú ahí, sorda como una tapia. Hablando con sor Suplicio como si fuese tu hermana y el día menos pensado seguro te da la patada y a otra cosa mariposa.

— Eso lo dices tú, que no tienes ni idea de los lazos virtuales que se llegan a crear entre las almas de los que navegamos.

— Eso es lo que digo y lo que acabas de decir “virtuales” que no reales. Y los presentes de carne y hueso, dejados a un lado por alguien que no has visto en tu vida. Dirás además que Sor Suplicio es como una hermana para ti…

— ¡Y qué manía con llamarla Sor Suplicio! Ella no tiene culpa de que le hayan puesto ese nombre… y no digo que sea mi hermana, la verdad es que…

— ¿Qué? Ahora te escucho, anda que ya me estaba esperando yo alguna cosa…

— ¡Tú siempre pensando lo peor!... Bueno, el caso es que últimamente parece que me esquiva un poco y me duele porque hemos llegado a ser como almas gemelas… y eso para mí es lo peor después que Terencio2 no contesta a mis mensajes y Almamater me trata fríamente desde hace un tiempo y Canta_Gallo1 me ha borrado de su menssenger, que lo he visto con un programa que me vino por e-mail… Es…es como si se hubiesen puesto de acuerdo y no entiendo el motivo… (llorando)

— ¡Esta sí que es buena! Ahora viertes lágrimas por unos nombres en una pantalla. ¡Carmen, que se te está yendo la olla, mujer! Anda ven aquí.

Rafael la arropa con los brazos y la deja desahogarse en su hombro mientras hace cábalas acerca del mundo internauta. Piensa que la soledad no es buena compañera y Carmen pasa muchas horas sola en casa, tal vez demasiadas. Cuando le regaló el portátil imaginó que se entretendría por un tiempo con la novedad del juguete nuevo y ahora, en cambio, tiene serias dudas sobre si hizo bien. La consecuencia inmediata ha devenido en el deterioro de sus propias relaciones. Ya no hablan como antes, no comparten el sofá delante de la televisión, pocas veces salen a pasear y Carmen no se despega del aparato apenas lo imprescindible para no tener broncas con él.

— Tenemos que hablar en serio, Carmen. Esto tuyo se ha convertido en una adicción. No es natural que llores por estas cosas ni por otras por el estilo, delante de una pantalla…

Carmen se aferra a los brazos de su marido. Lo cierto es que la soledad se le tira encima en cuanto no está conectada y ella no quiere sentir ese vacío a su alrededor. La maldita crisis la dejó sin trabajo hace más de ocho meses y al principio le pareció como que le regalaban unas vacaciones después de tantos años de ir a la fábrica cada día. Pero las semanas comenzaron a pasar sin que la llamaran desde las bolsas de trabajo donde dejaba su currículum y tampoco desde las empresas a las que se había dirigido directamente. No estaba acostumbrada a pasar tantas horas en su casa. El techo se le caía encima y lo peor es que sus pocas amigas trabajaban la mayor parte del día o bregaban con niños pequeños que ella no había llegado a tener. No tiene razón Rafael, no. Ella sí siente que tiene motivos sobrados para llorar, aunque sea delante de una pantalla. Le cortaron las alas de su independencia y de un futuro cierto, y ya no es la mujer decidida de antes que se sentía realizada como persona. Pero en contra de sus sentimientos, acostumbra a imponerse el silencio a sí misma, porque a pesar de todo esto, ella es una privilegiada sin carencias económicas y le parece sumamente pedante y superficial quejarse de su suerte cuando ve tanta gente pasándolo mal a su alrededor para llegar a fin de mes.

— Rafael, no quiero sentirme así, no es justo.

Él comprende y la abraza más fuerte porque vislumbró en su momento lo que iba a pasar y porque ese juguete que un día le trajo bajo el brazo, en verdad solo ha servido para encubrir el desánimo y la depresión en los que está cayendo Carmen.

4.7.09

Nit d'Havaneres

Ha llegado la tan esperada noche de las Havaneres de Calella de Palafrugell. Como siempre tengo que verlo a través de la televisión. Luces sobre el mar, pequeñas barcas llenas de expectadores alrededor del escenario flotante o fijo sobre una gran roca, yates aparcados en la playa, gente sobre la arena con velas y paellas de barro plenas de ron caliente. La plaza arriba de la arena y que conforma la pequeña cala de este bellísimo pueblecito de pescadores, se haya inundada por los ocupantes de las típicas sillas de terraza que se extienden hacia la calle de arriba y los paseos laterales que dan al mar. Este año la artista invitada ha sido Lucrecia, la cantante cubana de preciosa voz y melena de colores. Ha sido un acierto para animar al público con su alegría y sus canciones de dulce sabor cubano.

Y siguen después los distintos grupos que traen nuevas canciones, en espera de poder sentir otras más tradicionales como Mi bella Lola o El meu avi -una de mis favoritas y creo que de la mayor parte del público-. Van surgiendo imágenes de los asistentes al expectáculo, que ocupan además las balconadas de las casas y no puedo evitar el reconcome de la envidia porque me gustaría estar allí. Pero nunca hasta ahora se han dado las circunstancias posibles para ello, siempre hay razones que lo impiden. Mas dicen que el que no se consuela es porque no quiere y creo que tener la oportunidad de verlo en televisión es un privilegio que el avance de los medios de comunicación me permite.... aunque, bueno... tal vez el año que viene....