21.12.15

Para tod@s




Deseo que podais disfrutar
en la mejor compañía...

5.11.15

Nada



A veces sucede que alguna persona enterada de mis andanzas como escribidora de relatos, me pregunta y me anima a seguir escribiendo. En esas ocasiones me prometo que volveré a sentarme ante la hoja en blanco y me esforzaré por construir una historia, una buena historia.

El caso es que tener una redacción un poco correcta, no quiere decir que la imaginación también vaya paralela y justo es que una sea seria y sincera consigo misma, cuando los últimos relatos no valen un pimiento. La constancia, también, es una virtud necesaria para crecer en las letras y yo no  he logrado desarrollarla, en ningún aspecto, a lo largo de mi vida. Creo que moriré sin conseguirlo. Con un poco de humor, podría servir de epitafio para mi lápida: "Aquí yace una mujer conscientemente inconstante". Claro está, que con el nuevo orden de cosas mortuorias, esa frase valdrá más que la piense alguien, si quiere, cuando se deshagan de mis cenizas...

En ocasiones, también, algún amigo me pregunta por lo que hago últimamente y mi respuesta es "nada". Se desconciertan... Y tampoco es verdad. Podría decir que estoy haciendo de esponja y sería lo más adecuado. Navegar por las redes, ahondar en informaciones -que me interesan-, leer opiniones varias, y tener mucho tiempo para reflexionar, es altamente gratificante. Aún más si con ello te cuestionas conclusiones a las que creías haber llegado acertadamente. Pues los sucesos de la vida cotidiana te moldean, te hacen decidir rápidamente, escoger esto o aquello,... parar golpes y levantarte para seguir caminando. Y no siempre somos conscientes de que había otra salida, otro camino. O tal vez, el tiempo te demuestra que lo estabas haciendo equivocadamente, que pesaron demasiado las emociones sobre la razón. O al revés. Pues nada es perfecto.

Como se puede ver, el tema de los relatos es impredecible. Creo que estamos en un tiempo de crisis en muchos niveles y afecta a las prioridades personales de cada quien. Todos caminamos hacia un destino incierto y cada uno lleva puestos sus propios zapatos. Puede que escriba mañana... o no.

6.5.15

El mensaje



...le ruego me conteste a la mayor brevedad posible.
Saludos,
Elvia Ramírez

Lo releyó y le dio al icono para enviar. Suspiró y se miró en su interior con los ojos cerrados, buscando, en los rincones más recónditos de su mente, un espacio donde hubiese paz y serenidad. Abrió los ojos de nuevo y en voz alta masculló: — ¡Qué harta estoy de todo!—. El sentimiento de hartazgo comenzaba a obsesionarla minuto a minuto. 

Desde unos meses atrás, su mirada hacia el exterior no cesaba de enturbiarse cada vez con más entrelíneas, con más duplicidades, con más navajazos emocionales que apenas lograba esquivar. La edad y la experiencia le resultaban de gran ayuda, pero también ahogaban cualquier posible atisbo de esperanza en su espíritu.

Desplazó la silla y se levantó, dirigiéndose hacia el ventanal desde el cual podía contemplar la amplia avenida. La gente caminaba deprisa por las aceras, en los semáforos daban pataditas impacientes y los coches avanzaban acelerados. Tal vez demasiado acelerados para el gusto de Elvia. Antes le gustaba conducir, pero últimamente la carretera era una carrera de obstáculos. Los conductores parecían enloquecidos, arriesgando al máximo, por obtener segundos de ventaja; los camiones y autocares circulaban, adelantando, a unas velocidades que sobrepasaban límites increíbles en vehículos tan pesados. Todo le parecía riesgo y crispación. Bueno, esa era la palabra: crispación. Allí en la oficina, pero también con sus hijos, con Andrés... tal vez estaba demasiado nerviosa, aunque él se había vuelto sorprendentemente irrazonable casi con todo. Sus hijos adolescentes no paraban de provocar situaciones desesperantes, que luego ella debía encauzar y solucionar. En la oficina las cosas iban mal, el trabajo escaseaba y si antes costaba mantener la calma en el equipo, ahora "las puñaladas por la espalda y las zancadillas" se daban un día sí y otro también.  

Volvió de nuevo a su mesa. En la pantalla no aparecía ningún mensaje nuevo. Deberían entrar unos cuantos cada hora, sin embargo, ella se cansaba de esperar respuestas que no llegaban. Literalmente estaba aterrada ante la posibilidad de que aquel fuese el fin. Demasiado mayor para empezar de nuevo, demasiado joven para jubilarse. La precariedad asomaba con sus uñas clavándose en la puerta de entrada, esa que tendrían que cerrar definitivamente si el negocio no se levantaba en pocos meses.
Cogió aire con fuerza y lo expulsó lentamente. Estaba cansada de todo, de las noticias edulcoradas, de los políticos corruptos, de la gente que los votaba... de tanta palabrería y tan pocos hechos. ¿Hasta donde debían dejar que se hundiese aquello para reaccionar? ¿Qué pasaba para que personas, declaradamente inteligentes, estuviesen tan ciegos, tan engañados? La vida había cambiado mucho en pocos años.

Algo se movió en el escritorio del correo, un nuevo mensaje. —¡Por fin!— dijo en voz alta con un suspiro. Lo abrió y se concentró en su lectura.

17.2.15

Letanía y llanto en Martes de Carnaval



Ya se oyen los tambores de nuevo... ¡Hijo, cierra la puerta! Esa puerta que no aisla el silencio, ni ensordece las alegrías ajenas. ¡Dame el bastón, Antonio! ¡Ya no respetan ni los lutos ni las penas de las madres, de las mujeres, de las plañideras...! ¿A quien reclamar, a quien protestar por nuestra muerte en escena? Una noche se lo llevaron a Federico y se perdió el alma de España en los poemas... ¡Que no suenen los tambores, que no! Que la luna ya, ni viste de plata, ni bata lleva. Solo la noche cerrada, oscura y yerma nos acompaña. Duerme Bernarda, Poncia está quieta y en la casa ni un alma cose ajuares, camisas u otras telas...¡Cierra la puerta, hijo! Que los tambores se alejen, que no quiero alegrías y jaranas a la par de la vela... ¡Que lloren conmigo quiero, que lloren como lloramos los personajes, con sangre, con genio, con Lorca... y la noche serena...!

5.1.15

Feliz Año Nuevo



Podría ser un buen año para que los ciudadanos de este mundo ejerciésemos la Paz y el respeto. De tantas cosas, de tantos caminos mal construidos, seguro que los podríamos desandar, buscando nuevos métodos y nuevas metas. Sería una liberación para nuestro planeta, deshacer el atropello a los bienes naturales e intentar regenerarlos. Podríamos dignificar y valorar la vida por encima de equivocados placeres artificiales. Por poder, podríamos poder hacer, desde ya mismo, tantas cosas...
Es una buena fecha como otra cualquiera...¡Hagámoslas!

!FELIZ AÑO NUEVO¡