17.2.15

Letanía y llanto en Martes de Carnaval



Ya se oyen los tambores de nuevo... ¡Hijo, cierra la puerta! Esa puerta que no aisla el silencio, ni ensordece las alegrías ajenas. ¡Dame el bastón, Antonio! ¡Ya no respetan ni los lutos ni las penas de las madres, de las mujeres, de las plañideras...! ¿A quien reclamar, a quien protestar por nuestra muerte en escena? Una noche se lo llevaron a Federico y se perdió el alma de España en los poemas... ¡Que no suenen los tambores, que no! Que la luna ya, ni viste de plata, ni bata lleva. Solo la noche cerrada, oscura y yerma nos acompaña. Duerme Bernarda, Poncia está quieta y en la casa ni un alma cose ajuares, camisas u otras telas...¡Cierra la puerta, hijo! Que los tambores se alejen, que no quiero alegrías y jaranas a la par de la vela... ¡Que lloren conmigo quiero, que lloren como lloramos los personajes, con sangre, con genio, con Lorca... y la noche serena...!