29.3.17

Dublinesos

Estoy a mitad del libro de relatos de James Joyce, Dublinesos. Si llevase sombrero me lo quitaría. Tras acabar la novena historia me he quedado pensando en la intensidad y la fuerza con la que describe las emociones de los personajes. Aún más, pues también me he preguntado (y creo que en voz alta) qué más queda para escribir después de todo lo que hay condensado en esos relatos de Joyce. Pueden quedar abiertos en el final, pero realmente no hace falta escribir más pues ya ha cerrado el círculo de lo que quería contar.

A mí me gustan especialmente los finales abiertos ya que me parecen más reales, más de verdad. Cuando alguien te cuenta algo importante, suficientemente emocionante como para tener que compartirlo, no te explica  algo rematado sino una serie de hechos con un principio aparente y un argumento que ha avanzado hasta el punto donde se encuentra en ese momento. Puede haberse resuelto una parte del problema, pero en realidad la vida de los personajes continúa y hay muchas facetas de su historia que se quedan abiertas.

Ya he apuntado Ulisses en mi lista de próximas lecturas. En cuanto pueda...

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