El viento gélido silbaba con fuerza y tras de sí aquellas sombras fantasmagóricas se mecían violentamente dejando caer de sus ramas los cuerpos resecos en que se habían convertido sus hojas. Bolas de pelo, plumas y hojarasca rodaban al compás de aquel sonido estridente que apagaba todo ulular en esa noche sombría y destemplada. La luna escondida entre brumas negras no acertaba a iluminar más que de vez en cuando algún estrecho rincón entre la maleza, revelando el desasosiego y la soledad que imperaba en el interior del bosque.Algo como el sonido producido por el crujir de unas ramas secas se oyó cerca de la laguna y a continuación un ligero chapoteo en el agua pereció amortiguado por el ruido del viento que volvía con furia arrasando toda la inercia de los elementos que componían aquel paisaje nocturno. No se inmutaban las paredes de gruesos troncos de madera brillante y ennegrecida por el paso del tiempo, pero las contraventanas chirriaban en sus goznes como queriendo librarse de las ataduras metálicas a las que se veían sometidas. Dos corazones entrelazados en el centro de la madera conectaban la visión con el exterior a través de los cristales interiores que se mantenían imperturbablemente protegidos de tales inclemencias. En el interior de aquella cabaña varias figuras intentaban conservar el sueño a pesar de aquella musicalidad variopinta de la naturaleza. La mujer de suave cabello castaño se removía inquieta en su lecho soñando tal vez con aquel murmullo entrechocado en el agua de la laguna, o tal vez su oído, acostumbrado al silencio de la noche, había vibrado como una advertencia de la anormalidad cotidiana. Por fin se despertó y con sumo cuidado de no despabilar al durmiente que descansaba plácidamente al otro lado de la cama, se calzó las zapatillas y refugiándose bajo una gruesa bata de lana encaminó lentamente sus pasos hacia la habitación principal.
No quedaban brasas encendidas en la chimenea y el frío reinante le provocó en un acto reflejo la necesidad de apretujarse las orillas de la bata sobre el pecho. Con una mano se despejó una mata de pelo que le caía sobre la cara y sin haber encendido luz alguna fijó su mirada a través de los corazones de la madera. La oscuridad era total. Nada se veía en el exterior. Más súbitamente un rayo de luna surgió rompiendo la noche, los ojos abiertos en la máscara se agudizaban inútiles por distinguir algún movimiento tras los cristales, en cambio los de ella vieron claramente aquella cara deformada por las diversas formas que reflejaban la escasa claridad. El grito en la noche resonó en el interior de la casa y traspasó aquellas paredes de muros silenciosos rivalizando con el inquieto silbido del viento.
A pesar del terror que sentía, no pudo despegar los ojos de aquella figura enmascarada que desapareció oculta de nuevo entre las sombras; afortunadamente la luz inundó la sala y el calor del abrazo de su compañero lograron templarle los nervios. Después, mientras acariciaba la taza de té caliente que tomaba a pequeños sorbos y los niños se dormían de nuevo, la mujer comenzó a dudar de la veracidad de su visión. ¡Quién podía tener ganas de salir en una noche como aquella, embozado además como un esperpento…! Se hallaban a mediados de un mes de febrero por demás frío y desangelado, la temperatura más que descender, caía en picado al acabar el día y las fiestas de máscaras se habían tenido que celebrar en el interior de los hogares hacía ya casi diez jornadas de duro invierno. Seguramente se había dejado llevar por la inquietud producida por un mal sueño y lo había imaginado todo. La mujer se encaminó hacia la habitación y pronto quedó dormida refugiada entre los brazos de su compañero y el calor del grueso edredón.En el bosque continuaba el baile de la naturaleza, los pequeños animales también dormían agazapados en los agujeros cavados bajo la superficie de la tierra y en los disimulados huecos aparecidos en la corteza de los árboles. De manera sabia, ninguno de ellos se atrevía a pasar aquella noche guarecido bajo el manto de hojas secas por temor de convertirse también en una bola rodante como ellas. En la laguna había cesado el extraño chapoteo y el agua oscilaba sin ruido en sucesivas ondas producidas por el viento; tan solo un sapo ocasional y un tanto inconsciente fijaba sus saltones ojos sobre aquel nuevo dique formado en la ribera junto a los cañizales, un gran bulto desdibujado por las sombras de la noche y un cadáver con la llegada de la luz al amanecer. Sin lugar a dudas, su presencia en aquel entorno produciría mayor alboroto que la velocidad del viento nocturno galopando entre los árboles.

7 comentarios:
Buen relato para estas noches de invierno, al calor del hogar y un buen ponche caliente.
Un abrazo.
Tus relatos me hacen entrar en el decorado y te aseguro que esta noche en la que estoy muerta de frio y hace viento, no seré yo la que se asome a ninguna ventana.Por si las moscas o los sapos. :)
Montones de abrazos gorileros.
Me imagino leyendo tu relato a la luz del chisporroteante fuego en la chimenea mientas las notas de la 5ª de Malher se desgranan por la sala. Es justo el tipo de relato que hace apacible y bueno el cobijo de unos brazos en el hogar.
Pero no me olvido de dicirte también: "Feliz Cumpleaños", aunque sea con dos días de retraso!
lleva razón Fede, es un relato para leer acurrucadita junto al fuego.
El ambiente, las descripciones, las has bordado.
un beso grande.
Uy, estoy con Malena. Yo hoy no me asomo a la ventana, que hay niebla por aquí!Jejeje.
Un besazo.
Las sombras en la noche hacen estremecer a cualquiera, por si acaso, no me asomo que además hace frío, mejor al abrigaño. ¡Buen relato, preciosa! Un beso
Gracias por la felicitación Fede, ya ves que yo voy aún más atrasada para agradecertelo :)
Os cuento que esta semana ya he podido coger el coche otra vez y el viernes comencé a caminar sin muleta ¡¡Por fin!! He asimilado ya algunos roles de mamá-taxi y aprovechado para solventar algunas de las cosas acumuladas en este tiempo. El pie aún se me hincha por la noche y la rodilla es constante todo el día, pero mañana comenzaré a trabajar porque esperar a solventar esos problemas puede que sea muy largo y no es plan.
El caso es que con el trabajo, la rehabilitación, los médicos y demás voy a tener muy poco tiempo para entrar por aquí, pero a poco que pueda me iré pasando por vuestros blogs.
Hoy haré panching al calor del hogar y si hace frío o niebla o cantan los sapos ¿mmm...cantan? lo veré todo desde el lado interior de los cristales :)
Besos y abrazos gorileros ;)
Publicar un comentario