Nadia se sentía cansada bajo los rayos hirientes del sol del mediodía, abrió una de las sillas de tijera y se sentó a beber agua de aquella botella más que templada por el calor. Giró la cabeza y vio a Santiago que le hacía señales interrogándola, era tarde, él se tocó la esfera del reloj con un dedo y Nadia decidió volver al trabajo. Clak tap, clak tap, clak tap, clak tap, clak tap… maderas abiertas y patas en el suelo, maderas abiertas y patas en el suelo,… en línea, detrás y al lado, al lado… clak tap, clak tap… Le dolía la espalda y la nuca, los brazos y los hombros parecían a punto de descolgarse y las manos, aunque las llevaba protegidas con vendas, le dolían tanto que la hacía temer el no poder volver a abrirlas completamente nunca más. Llevaba varias noches soñando con aquellas malditas e infinitas sillas y la voz de Santiago se imponía una y mil veces en sus pesadillas, vocalizando en diferentes tonos, en diferentes medidas de volumen pero, con insistente tenacidad, la misma letanía “…es bastante dinero Nadia, Nadia, tendremos para un año, Nadia, dinero, dinero, un año, Nadia, Nadia... Clak tap, clak tap…Santiago se daba prisa, quedaba poco tiempo y tenía que sacar el camión de allí. Después de comer debía volver para ayudar a Alex con el equipo de sonido. Quería hablar con él sobre el dinero que aún no había visto y sobre un contrato que aún no habían firmado. Clak tap, clak tap, clak tap… Ahora se daba cuenta de que aquello no iba a ser lo que habían convenido, el tal Alex estaba demostrando ser un “vivo” con mucha labia para convencer y bastante sordo para cumplir. Clak tap, clak tap,… lo que peor llevaba era haber arrastrado a Nadia hacia aquella aventura, la cual no estaba seguro que fuese a terminar como él había imaginado. Veía a la muchacha muy cansada y dudaba que pudiese aguantar los cinco días de trabajo que les quedaban todavía por delante. Clak tap, clak tap, clak tap… Si Alex le pagase lo que le debía, podría buscar a alguien más que les ayudase, aquel trabajo era demasiado pesado para tan pocas manos.
Nadia se arrellanó sobre los dos asientos del camión e intentó conciliar el sueño una vez más pero, de nuevo, aquella voz a través de los altavoces se coló por sus oídos invadiéndole los tímpanos y el cerebro:
—…porque la iniciativa y la responsabilidad son las que promueven las mejoras para los ciudadanos, porque todos los ciudadanos debemos luchar por nuestro futuro…
Nadia se removía intentando ignorar aquellos sonidos, aquel discurso, por tantas veces escuchado y que no le decía nada. Tanta palabrería le sonaba hueca en la boca de aquel candidato a las inminentes elecciones al gobierno del país. Se tapó los oídos con los almohadones que utilizaban Santi y ella para dormir en el camión; cuando, cansados de recoger sillas, tarima y aparatos de sonido, buscaban algún área de descanso donde poder comer algo y dormir unas pocas horas antes de proseguir camino hasta la próxima población; lugar más cercano o más lejano, donde actuase el candidato feliz que dormía en camas de hoteles y comía en buenos restaurantes. Ese candidato que no se preocupaba, en modo alguno, de las circunstancias en que trabajaban los que cuidaban de todos los detalles para que su actuación fuese posible y perfecta. “Clak tap…clak tap…clak tap…” Nadia se despertó bruscamente, apenas había dormido cinco minutos con el subconsciente invadido por el sonido de las sillas, lo tenía metido en el bolsillo del alma esperando a que ella se dejase ir para martirizarla con su eterno son…
A las doce de la noche subieron y cerraron las puertas del camión. Santi lo hizo más fuerte de lo habitual, con ganas de descargar la rabia por no haber podido dormir aquella tarde, intentando hablar con un Alex que le había esquivado con astucia. No había tocado ape
nas la comida al mediodía con las prisas… Desplantes, malas caras y evasivas es lo único que había obtenido de aquel hijo de… Estaba agotado, pero decidió salir de allí y conducir al menos una hora antes de parar a dormir. Apretó el acelerador mientras le aseguraba a Nadia que buscaría algún motel de carretera donde ambos pudiesen descansar suficientes horas aquella noche. Pisó con más rabia el pedal, no merecía la pena tanta puntualidad con gente que no cumplía su palabra, tomarían una buena cena, dormirían y… el grito de Nadia rompió el hilo de sus pensamientos o de su adormecimiento, antes de abrir los ojos y dar un golpe de volante en sentido contrario para no chocar contra la barrera de aquella carretera. No pudo controlar el vehículo… la fuerza de la carga lo hizo patinar mientras él intentaba enderezarlo girando ora hacia un lado, ora hacia el otro y pisando intermitentemente el freno y el acelerador. Nadia se sintió zarandeada dentro de aquel habitáculo y aún acertó a escuchar el crujido de los vidrios rotos, antes de sumergirse definitivamente en la oscuridad. Para Santiago el vacío llegó en un instante anterior, cuando sintió el estómago y el pecho comprimidos, por aquel volante que aún sostenía entre las manos.
17 comentarios:
Impactante, como suelen ser tus relatos. Este en concreto me suena de haberlo leído en alguna otra ocasión, puede que en el foro de Sherezade, no sé, pero me es familiar.
Me gusta como resuelves los finales, al nivel de O Henry.
Un abrazo.
Sí, es un antiguo relato que creo escribí para Sherezade. El tema era el mismo y por eso lo he puesto esta semana en el TV, no he tenido tiempo ni ideas para otro.
Cuando lo he leído de nuevo, también he recordado tu post de O Henry, por ese final inesperado ¿verdad? Eso le da cierta fuerza a un relato.
Veremos el próximo tema... creo que mis ideas se han ido de viaje :)
Besotes y gracias.
Que final, madre mía, como dice mi hermana impactante. Yo tampoco he podido participar esta semana aunque tenía algunas ideas, un fallo del cacharro este que cada vez nos es mas imprescindible. Espero que tuvieras suerte en las votaciones.
Un beso
:)
Ojalá puedas participar esta semana, Ana. Yo también estoy teniendo problemas con el ordenador y no me acaban de dar una solución los del antivirus. Es una lata.
Las votaciones creo que como la última vez. Intentaré escribir esta semana, si no se acaba de jorobar este chisme.
Besos y muchas gracias ;)
bufff es buenísimo. Pero creo que la fuerza venía ya con én antes de ese final.
De todas formas es un relato redondo y muy bien escrito.
un beso.
Gracias María, si esa es tu opinión creo que no puedo pedir más :)
Besotes.
Terrible e impactante, me dolio a mi como si sufriera el accidente; tantas veces pasan asi, el cansancio, el despiste en el momento inadecuado...ojala se termine la sangria en las carreteras.
Lo has descrito muy, muy bien, una delicia leerte ya de vuelta; ire poniendome al dia poco a poco pues este mundo es muy dinamico y apresurado. Un abarzo.
Mi querida Durrell: Hay muchos mundos en este mundo decía creo que Exupery y es así. Creemos que todos o casi todos llevamos una misma vida, claro que me refiero a los ciudadanos de a pie, pero cada persona es un mundo y jamás podremos intentar conocerlos todos.
Es un gran relato, Durrelilla, y mantienes el listón bien alto.
Sólo me queda el examen oral pero a ese le puedo :) Ya te contaré algún día lo del chino.
Mil besos y mil rosas.
mañana estaré pendiennte, pero no te fuerces que si no puedes escribir mañana vengo pasado.
un beso.
Bienvenido de nuevo Prometeo, te he echado de menos. Espero una nueva serie veraniega de esas que sabes explicar también.
Un abrazo.
Malena, me encanta volver a leer tu nombre y tus palabras. Una ausencia bastante larga. Espero que el examen te haya ido muy bien y el oral pues con esa confianza, estará hecho.
Tienes que contar tu experiencia en Madrid, no te olvides.
Una gran abraçada goril·lera :)
María, no sé qué es lo que pasará esta primera semana, si no escribo no te preocupes. Es que no tengo ni idea de como quedas después. Me hacen rizolisis en seis nervios. Lo mismo no es nada, que tal vez no esté ni para el portatil.
Pero cuando pueda aparezco por aquí otra vez.
Muchos besos.
¿estás bien? ¿cómo vas?, pero no te fuerces si tienes molestias en escribir.
un beso muy grande.
María, estoy bien, voy con dolor, no me lo han quitado. Hoy tengo visita con el trauma otra vez y me dirá si esto es normal o es que no ha servido para nada. La espalda bien pero el dolor en la nalga y en la cadera no me deja dormir. Ahora me he tomado un calmante.
Tumbada no puedo escribir y sentada me hago daño pero me apañaré para leeros.
Un montón de besos y feliz noche de Sant Joan.
Mi querida Durrell: He pasado a visitarte y me encuentro con que no estás bien y que tienes que ir al trauma o que ya has ido a verlo pues tiene fecha del día 23.
¿Cómo estás? ¿Qué te dijo el médico? Cuando puedas buenamente dinos algo.
Mil besos y mil rosas.
Estimada Malena, fuí al médico y tengo que seguir con el reposo. Necesitaré varias semanas para ver como evoluciono. Tengo días, supongo que es normal. Tiempo al tiempo.
Muchos besos.
querida amiga gracias por tu comentario y un fuerte abrazo como los de antes,ya veo que andas con la salud regular espero que pronto se pasen esos achuchillos,ojalá.
Yo ando enloquecido esta vez de amor. Por fin mi cabeza parece que descansa de las atrocidades.
Un beso y el deseo de una pronta recuperación. Te quiere en la virtualidad un gaditano feliz y te desea la misma o mayor felicidad.
Del relato ni comento ya lo hacen con parabienes entendidos. Me gusta.
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