- Mire yo… ¿qué quiere que le cuente? No soy un héroe ¿sabe?...No me siento capaz de pasar por todo lo que me deparará la enfermedad. Todo ese dolor…ese malestar, la radioterapia...o la quimioterapia…o lo que sea. Todas esas cosas por las que ustedes apuestan para alargarnos la vida un poco más, unos meses más de sufrimiento. Ya lo estoy pasando bastante mal, no soy el mismo, siento como mi cuerpo decae y como la enfermedad me corroe por dentro. Y no quiero seguir así, pero soy un cobarde. Soy tan cobarde que me da miedo acabar con mi vida, tengo pánico de la agonía del último momento y por eso decidí tomarme las pastillas.
- ¿Y creyó que conseguiría llegar hasta el final sin que nadie se diese cuenta? Permítame explicarle... en una gran proporción de los pacientes que hemos atendido tras intentar suicidarse con pastillas, no querían hacerlo en realidad, en el fondo de su ánimo simplemente buscaban llamar la atención de las personas de su entorno...
-
No es mi caso, no, para nada. Yo lo intenté todo antes de eso…bueno, todo no. Nunca he tocado un arma, hubiese sido muy difícil tener acceso a una y no creo que acertase al primer intento ni al segundo, seguramente me haría daño y no acabaría con mi vida... Lo primero que se me ocurrió, lo más fácil, fue subir a la azotea de casa e intentar lanzarme al vacío. Pero aunque parece sencillo no lo es, hay que tener mucho valor. Cuando estás allá arriba imaginas como tu cuerpo cae a una velocidad vertiginosa y te ves invadido por el pánico intentando agarrarte al aire en unos segundos interminables para después recibir un impacto terrible que te llenará todo el cuerpo de un dolor insufrible antes de morir…si consigues morir, claro. He oído hablar de casos en los que el suicida ha estado moribundo durante días. No fui capaz de hacerlo.
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…………
- No, no me diga nada. Sé que me va a decir que el verdadero valor está en enfrentarse a la vida. No le diré que no sea verdad, pero a estas alturas esa frase ya no me sirve. A la vida nos enfrentamos por inercia, porque no nos queda más remedio. Igual pasa con la muerte, no podemos luchar contra ella. Yo temo al sufrimiento físico. Por eso volví a la playa aquella noche. Pude aguantar el frío del agua mientras rodeaba mi cuerpo mientras avanzaba hacia su interior, recuerdo que el corazón cada vez me palpitaba más deprisa y que empezaba a faltarme el aire cuando aún no me había sumergido, acerté a oír voces y gritos pero seguí adelante dispuesto a llegar al final. Cuando mis pies dejaron de tocar fondo, hice esfuerzos por mantener la cabeza dentro del agua, sabía que debía abrir la boca y dejar que el líquido frío entrase dentro de mí, pero mis labios y mi nariz se mantuvieron firmes aguantando el aire que tenía dentro. Llegó el momento de expulsarlo y la primera bocanada de agua me invadió. Fue horrible sentir que me faltaba el aire, me revolví en el agua luchando conmigo mismo, el pecho parecía a punto de explotarme y el instinto me venció. Subí a la superficie aterrado, devorando el oxigeno desesperadamente y saqué fuerzas de donde no las tenía para nadar hasta que unos brazos me apresaron y me condujeron hasta la orilla.
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…………
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-
No voy a narrarle las explicaciones tan absurdas que tuve que dar a mi familia. Estoy seguro de que no se las creyeron pero me dejaron en paz. Las demás posibilidades las descarté sin un mínimo intento, estrellarme con el coche o arrojarme a una vía de tren no eran del todo infalibles y de nuevo aparecía un aumento del dolor físico como alternativa. Entonces fue cuando pensé en los relajantes musculares que estaba tomando, me producen una gran somnolencia cuando los tomo y no siento el dolor durante unas horas. Imaginé que sería una muerte muy dulce, me dormiría tan profundamente que no sentiría nada…nada. Al otro medicamento supuestamente soy... bueno, era alérgico. Así, con esta mezcla, podía acabar de una vez casi sin sentir, sin darme cuenta de cómo la respiración comenzaría a bloquearse y el corazón poco a poco dejaría de latir por falta de oxígeno en la sangre. Hubiese sido una muerte muy placentera, contraria a la que me espera. Había conseguido ingerir veinte pastillas entre ambos medicamentos y estaba solo en casa, mi hija estaba en la universidad y mi mujer tardaría aún dos horas en llegar desde el trabajo… Había estado tan preocupado reuniendo el valor necesario durante horas, durante días, que no percibí información alguna sobre la huelga de estudiantes… ¿Cómo podía imaginarme que mi hija volvería a casa a la media hora de…? Y qué decirle de los caprichos del destino... diez años evitando ese medicamento por una alergia confirmada por varios médicos de este mismo hospital... y a la hora de la verdad, nada... tan solo una caída de tensión... Yo, serenamente, les aseguraba que lo mejor es que me dejasen en mi cama, que no iban a llegar a tiempo aunque la ambulancia acelerase con toda urgencia, pues la alergia actuaría más rápido que ellos... y ya ve, me siento ridículo ante los hechos, no hubo tal reacción y ahora... con el lavado de estómago... Un mal rato para nada...
- Mañana verá usted las cosas de otra manera, hoy debería dejar de atormentarse y descansar…
-Descansar…sí…. Querría descansar…de una vez…
16 comentarios:
Un relato que escribí en diciembre de 2006 para el concurso de El Tintero Virtual. Ahora lo he corregido y modificado en algunas líneas. Creo que así está mejor. Si alguna vez lo lee Ecumedejours espero que siga gustandole tanto como antes, pues en su día resultó muy gratificante la crítica que hizo del relato.
No recordaba este relato. Pero me ha impresionado. Es muy duro, áspero, pero al mismo tiempo no puedes dejar de leerlo. Aunque su final sea tan amargo.
Un saludo :)
Profundo y sentidamente triste.
Un gran abrazo,
prueba de comentario
Mi querida Durrell: Es un gran escrito pero no te digo nada nuevo porque sabes que soy una gran admiradora tuya.Tus relatos enganchan desde el principio hasta el final.
¿Para cuando un libro?
Brisas y besos.
Malena
Hola durrell, te extrañaría mi comentario anterior ¿verdad que si?, es que todo el dia de hoy no he podido poner comentarios, algun problema tenia blogger. Ahora parece que si puedo comentar. Un relato que no he podido dejar de leer hasta el final, triste, pero me ha gustado. Siempre he dicho que la tristeza tiene su aquel.
Un fuerte abrazo
Hola Durrell.Creo que es mejor que no entre a comentar este post.No porque no lo valore,sino porque es un tema que intento no tocar.
Me alegra leerte eso si,que ya pensaba que la princesa se había mudado de castillo y había que echarle un lazo.
Saludos
Milú
A pesar de que el tema de buscar la muerte y evitar el sufrimiento de una enfermedad es muy duro, me ha gustado mucho tu relato, esta muy bien escrito y conectas con el pobre hombre, sólo quiere morir pero no puede, y ningún intento le sale, ¿será el destino?
Te felicito por el relato. Un beso
:)
Muy bueno, me ha gustado, lucido y sentido.
Un abrazo.
Hola!!! lo digo así por el tiempo que llevo intentando entrar en blogger, está imposible.
Raquel, es difícil acordarse. El tema de aquel Tintero fue Héroes y a mi me salió un antihéroe que en realidad sí tuvo valor.
Besos.
Anónima Rosi, es triste de verdad.
Besos y gracias por entrar. Te espero en más ocasiones.
Besos
Malena, aunque tuviese la santa paciencia de escribir un libro, no sé yo si podría editarse. Creo que me sobrevaloras, aunque me gusta que te guste aunque el tema sea de tan de poco gusto :)))
Besos.
Nerim, gracias. Esto de dejar comentarios está siendo muy difícil, hoy llevo horas y espero que por fin pueda contestaros.
Un fuerte abrazo.
Milú!! Lo importante es verte por aquí y el tema lo de menos. Pasemos de puntillas sin mirarlo. La princesa...mmm... tengo que buscar algo para ella porque parece que se ha quedado en el limbo ¿verdad? jojojo Esto del lazo me lo apunto por si tengo que hacer uso de él.
Un fuerte abrazo :)
Anónimo desconocido, el cual me gustaría que dejase su nombre: La reflexión es buena y para tomar nota. El problema es que no le veo el aquel que tenga que ver con mi cuento.
Un saludo y bienvenido, igualmente si nos conocemos.
Ana, eso mismo se debe preguntar el protagonista de la historia. Si el destino no le tiene guardado un motivo suficientemente válido para aplazar su muerte a pesar de sus intentos. Metida en la piel del personaje no sé si el final es para entristecerse o para tomarselo con humor, porque ya es mala pata la de este hombre...
Besos grandotes.
Prometeo, ya estoy satisfecha si te ha gustado Tengo que ir a ver como está Mara...
Un abrazo.
Pos yo lei el del suicida y me pasó lo de milú. mejor no comentar.
Pero un beso si que dejo colgado para durrell si lo quiere coger.
gracias por tu comentario a la canción de eric clapton. Supongo que te haabras dado cuenta que es la letra de la canción que he grabado la última. En inglés suena de otra forma jajaja.
salud y paz.
¿Quién en algún momento no se ha dejado seducir por pensamientos como los de tu protagonista?... Me sentí atrapada, y sinceramente pienso que a veces se debía poder elegir.
En fin, quiero pensar que la vida no nos dará más de lo que podamos soportar.
Un saludo afectuoso
Feliz Hora gracias, aunque he tardado unos días. Ese beso me lo quedo, desde luego :) En inglish sonará de otra manera pero como no lo entiendo me quedaría igual. Mejor la letra traducida que has colgado y sí, sabía que era la canción.
Un fuerte abrazo
Alondra tienes razón, en la vida real parece que pocas cosas está en tu mano solucionarlas.
Es un buen deseo tuyo que comparto y ojalá se cumpla que no tengamos que soportar más de lo que podamos.
En fin.
Un gran abrazo para ti.
Como diría mucha gente, la vida puede ser una pesadilla o un sueño. Es fácil sentirse identificado con el sufrimiento del personaje, que en fases muy agudas se hace insoportable. Pero mas increible es todavía el instinto que nos hace permanecer vivos, como si la naturaleza nos dijera que la vida merece la pena vivirla.
Tienes mucha razó Sergio, la naturaleza es muy sabia y la vida debe imponerse siempre que haya una lucecita de esperanza, por pequeña que sea.
Un abrazo.
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