14.6.11

El Tren

Sueño con la mirada perdida a través de la ventana del tren en el que viajo cada día. Paisajes de campos y de viñas, de edificios industriales recién pintados, de casas viejas medio caídas. Un pueblo a lo lejos duerme bajo el sol primaveral, no se distinguen sus gentes ¿qué harán? las campanas de la iglesia no tocan las horas, tampoco doblan por algún muerto, mejor que sea así, no me gusta la muerte. En el vagón hay poco que ver, los mismos de siempre viajamos a la misma hora. Son caras que no me dicen nada, no miran a los ojos, miran a los cuerpos y a las cabezas ladeadas o agachadas, tampoco yo las miro, es la educación. Cuando la sombra en el cristal lo permite veo reflejados los ojos de alguien que me observa, yo también le miro y no se da cuenta. Me pregunto qué pensará sobre mi aspecto y algo nervioso me recoloco en el asiento, miro mis manos y busco la limpieza en mis zapatos, estoy bien y me relajo en mi puesto mirando de nuevo por la ventana.

Me gusta este corto trayecto en el tren, me traen a la mente como en una fotografía algunos escritos de algún poeta de la generación del 98 que aparecían en un libro de primaria: Apenas unos trazos coloreados del interior de un vagón con asientos de madera, un niño y un hombre con pipa en la boca y un libro en la mano; al lado unos versos que comenzaban:

Yo, para todo viaje
- siempre sobre la madera
de mi vagón de tercera-,
voy ligero de equipaje.

Luchando con la nostalgia me digo que mi tren es más cómodo y más rápido; la campiña, seguramente, debió de ser más verde y más limpia en aquellos tiempos pasados, pero a los poetas se les olvida que los paisajes son menos bucólicos cuando hay que trabajar en el campo con bueyes tirando de los arados. Me viene a la memoria algo que he leído hace algunos días: Un periódico de la época pidió a Azorín que escribiese unos artículos acerca de los pueblos de la meseta española y él sin muchas ganas utilizó para ello los trenes de cercanías que salían desde Madrid. El mismo periódico le facilitó una pistola para defenderse, ya que en aquel entonces La Mancha estaba plagada de bandoleros. No me extraña que a él no le hiciese mucha gracia tener que hacer aquellos trayectos.

-Billete, señor.

- ¿…? ¡Ah! sí, el billete, aquí tiene.

A este revisor que va perfectamente arreglado yo le pondría, sin embargo, el gorro con visera y la chaqueta con botones dorados. Siempre lo espero así y nunca entiendo lo que me pide porque parece otro viajero. Su llegada me avisa de que mi viaje pronto llegará a su fin. Desde mi ventana veo a lo lejos los primeros edificios y aquella enorme botella de licor pintada en el lateral de una casa, por suerte hay cosas que se conservan y no pasan. Nos acercamos a la estación, me encanta, es una gran construcción antigua, de piedra, con columnas redondas, arcos en las puertas y altos techos, el suelo es antiguo con dibujos geométricos en verde y rojo, los asientos aún son de madera. En verano da gusto sentarse en su interior, con las puertas abiertas, es fresco y acogedor. Me gustaría que aguantase así por muchos años, yo vendría cuando estuviese jubilado a sentarme aquí tranquilamente y mirar como pasan los trenes y como pasa la gente. ¡Final del trayecto! El viaje se ha acabado y también los sueños.

11 comentarios:

Durrell dijo...

Otro cuento rescatado, esta vez sin corregir, sin variar una simple coma. Aún así espero que os guste.

Ana Bohemia dijo...

No me ha gustado, ¡me ha encantado! Lo he disfrutado mucho al leerlo, como siempre muy bien escrito, así da gusto. ¿Por qué será que los viajes nos proporcionan un exelente momento para soñar despiertos, para imaginar, para crear?
Un beso
:)

Nerim dijo...

Yo he utilizado muchos años el tren como via de transporte cuando trabajaba, y leyendo tu relato, veo que todos los viajeros pensamos, soñamos e imaginamos las mismas cosas cuando viajamos en tren.
Un excelente relato.

Publico con la cuenta de google pues en muchos blogs no me permite identificarme desde mi otro dominio, pero abajo te dejo el enlace al blog nuevo.

Nerim
http://www.cajonsecreto.es

eMe Logar. dijo...

Hola Durrel,aun no he leido tu entrada,pero te voy a decir una cosita que es muy sencilla.Tu pagina siempre aparece descuadrada,al menos en chrome,eso es por exceso de ancho.

Para corregirlo y que se vea siempre bien,debes pinchar en diseño en tu blog,luego en diseñador de plantillas y luego en ajustar ancho,yo no marcaría mas de 950px,960px como mucho.En barra lateral lo que mejor te parezca,incluso el lateral lo puedes dejar así de ancho,ya que el 950px es el ancho total con barra lateral incluido.
Bss
Milú

(me voy a dormir,mañana paso con calma)

Emilio Manuel dijo...

Aunque sin viajar mucho en tren, cuando lo he realizado he pensado algo parecido a aquello que narras.

Lo que te dice Milú es cierto, además las fotos, algunas de ellas, no aparecen, solo está el cuadrado donde debía de estar.

Saludos

Hada del bosque dijo...

Para mi es completamente nuevo y me has gustado mucho. El imaginar en un viaje como este, es como viajar en una aventura.

Un gran abrazo,

H.B

Nacida en África dijo...

Mi querida Durrell: Perdona que no haya pasado antes pero estoy en plenos exámenes de francés y voy arañando el tiempo para llegar a todos lados.

Se me ha hecho corto el viaje en tren porque siguiendo tu escrito he acompañado al protagonista y me ha entrado una calma deliciosa. Esa calma que te entra en ese tipo de viajes.

Me ha encantado, Durrelilla.

Brisas y besos.

Malena

Alondra dijo...

¡Hola! ya somos tres, y es que me sentí en el asiento de al lado... Contigo, volví a lejanos viajes de viernes y domingo, ida-vuelta; donde pierdes la mirada a lo lejos y todo pasa rápido; donde miras por la ventanilla aunque sea de noche, donde pisas un andén y sales a una calle o entras en un tren deprisa, y otras no quisieras dejarlo nunca...
Haces hermosas fotografías con tus palabras, seguro que ya te lo dije alguna vez, pero es cierto.
Besitos tiernos

Raquel dijo...

Me ha encnatado, Durrell, y además me he sentido muy identificada. Yo tambiñen miro a los desconocidos a trevés de los cristales y me imagino una historia para cada uno, un nombre, una profesión, un destino.
Precioso relato.

Por cierto, lo que me preguntabas en mi blog, Netwriters todavía sigue activo, aunque hace mucho que no me paso. A mi también me parece un poco enrevesado para llegar hasta allí, veo más a mano los foros de Terra, y además son menos exigentes en cuanto a la extensión :)

Un beso.

eMe Logar. dijo...

Hola Durrell,lo primero es lo primero y te diré que me has hecho tomar ese tren y creo que con eso está dicho todo.

Lo segundo felicitarte porque ahora si queda perfetamente cuadrada la pagina.Yo usaba esta plantilla y la quité porque el precio porque se vean los libros detras por los laterales, es tener una plantilla mas estrecha en el centro,pero eso son cosas mias y lo importante es que te guste a ti.

De tercero(que diría un camarero),coincido con Emilio Manuel,yo tampoco veo las imagenes de este post,a veces falla el editor de imagenes de blogger.Quizás deberias borrarlas y volverlas a subir a ver que tal.

De postre te dejo un saludo y un beso de mi parte.

Milú (invita la casa xd)

Durrell dijo...

Pues estoy encantada de que os haya gustado a todos este paseo en tren. Este relato, publicado en el blog de terra anteriormente, años ha... siempre ha sido muy bien recibido, ese es el motivo de que no haya tocado nada.

Sobre el blog, creo que lo tenía un poco abandonado, pero ahora ya le he pasado trapo y pulimento y parece que ha quedado para la prueba del algodón ;)

Besos para tod@s.