19.4.12

Siguiendo a Cortazar


Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. La luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

Había como un silencio que impresionaba, tan solo roto por el crepitar del fuego en la chimenea; fuera se mecían las ramas de un viejo sauce. Levantó la mano presta a descargar el golpe y súbitamente apareció. La mirada de la niña quedó fija en el puñal, enturbiada por el asombro, por el horror de aquel acto abominable. La boca abierta donde debió estrangularse el chillido que no salió. Su inmovilidad al otro lado de la cristalera paralizó la mano que enfundaba el arma mortal.

El hombre del sillón continuaba leyendo, enfrascado el ánimo en aquella novela negra. Ajeno al peligro. Sin ver a la niña, quieta bajo las ramas del sauce. Sin sentir los pasos descalzos del hombre, que comenzaron a alejarse. Sin el más pequeño presentimiento sobre su propio fin, tal vez por incierto.

Se calzó de nuevo y con indecisión rodeó la casa. El viejo árbol estaba allí, el viento seguía batiendo sus ramas. Buscó entre los árboles y aún más lejos, hacia el camino de entrada y no halló, en modo alguno, la blanca presencia de aquella niña rubia. Guardó el arma, otra vez, entre las ropas que cubrían su pecho y mientras salía de aquel recinto, pensó que tal vez se le había aparecido un ángel.

4 comentarios:

Isabel BP dijo...

Yo creo que sí que era el ángel de la guarda del hombre del sillón. De no ser por ella ya estaría irremediablemente en el otro mundo.
Por cierto, la novela negra debía estar muy interesante para no enterarse de nada.

Durrell dijo...

Isa, más bien era el ángel de la guarda del hombre del puñal, que se le apareció para que no se convirtiese en un asesino. Más porque el hombre del sillón, como si estuviese en otro planeta... si es que hay novelas que te despistan de todo :)

eMe Logar. dijo...

Así me gusta,buscando inspiración y atrapándola donde surja.Quizas la niña no apareció porque era una vez mas la magia de los libros,vete tu a saber.

Me alegro de leerte,wapa

Bss

Milú

Durrell dijo...

Yo me alegro de encontrarte por aquí como siempre, estimado Milú :)

Un abrazo.