21.1.08

Marina IV

Ahora se encuentra un poco mejor, se da cuenta de que está desnudo y busca el pijama con la mirada. En el suelo se encuentra arrugado su traje negro de la noche anterior. Ahora sí que recuerda a Marina y busca alguna prenda que le confirme su presencia, más no encuentra nada. Coge su ropa del suelo y caen cosas de los bolsillos, el móvil, las llaves de casa, un pañuelo, la agenda… Sigue buscando en los bolsillos pero no encuentra su cartera y la llave de la habitación tampoco aparece. Mira debajo de la cama y de los muebles, vuelve a registrar los bolsillos… ya convencido de que no las encontrará se sienta y comienza a vestirse con esa misma ropa negra que ahora no le favorece en nada.

Quiere ver la hora que es y busca su reloj, tampoco lo encuentra. Llama a recepción y pregunta, son las cuatro y media de la mañana. Pregunta por la señora Marina Sanpietro y le informan de que pagó su factura a las dos de la madrugada, el conserje cree que ya se ha ido. ¿Equipaje? No señor, sólo trajo una bolsa de mano. Gracias. En ese momento que Miguel cuelga el teléfono se abre la puerta de la habitación y Marina entra cerrando a su espalda. Él la mira sin decir palabra, ella está sobria y serena. Le da la cartera con una sonrisa:

- He venido a devolvértela. Tu tarjeta viene un poco más vacía y tu reloj está en la muñeca de mi compañero, tú puedes comprarte otro. Te he dejado algo para que puedas pagar y volver a casa.

- ¿Qué me impide coger el teléfono y…?

- Eres un ingenuo, querido. Me di cuenta ayer cuando te vi venir por la playa. Te crees un hombre irresistible y lo cierto es que no has sabido asimilar la fama, vives demasiado en tus libros y muy poco en la realidad. Sí, los he leído y al verte fuiste como un caramelo venido a mis manos. En tus libros he visto cómo eres y como piensas. Yo también escribo ¿Es gracioso, verdad? Si un día me editan te mandaré un ejemplar.

- ¿Y te dedicas de mientras a hacer de prostituta?

- No me haces daño Miguel, esto para mí no significa nada. Me financia unos meses mientras escribo. Además, voy a decirte la verdad. Eché un narcótico en tu copa y no llegamos a hacer nada en la cama, nada de nada.

- Me hubiese gustado.

- No lo dudo, ya te digo que eres un ingenuo. Me voy. No te aconsejo que llames a la policía si no quieres que aparezca este “asunto” en algún programa de televisión o en las páginas de alguna revista conocida. Mi amigo tiene contactos en ese mundillo y tú no tienes pruebas con las que acusarme -. Marina le quiña un ojo a Miguel y caminando muy segura de sí misma, desaparece tras la puerta sin volver la cabeza.

Miguel se tapa la cara con las manos durante un buen rato, cuando las retira y abre los ojos, ve ante sí la cartera. La registra, no falta nada y las tarjetas también están. Levanta la cabeza y ve su cara reflejada en el espejo. Grandes ojeras le surcan los ojos y el cabello despeinado le da un aspecto patético. Su boca comienza a moverse produciendo una mueca de risa, comienzan las carcajadas… ríe con ganas, le lloran los ojos y sigue riendo. Cuando se serena coge su móvil y llama a Clara, ella no le contesta y cuando aparece el pitido del contestador le deja un mensaje:

- Clara, soy yo. No voy a pedirte otra vez perdón. Te llamo para decirte que estoy seguro de no volverte a engañar jamás. No quiero mujeres de una noche. Te quiero a ti para siempre. He sido un idiota.

Miguel se va a la ducha y cuando sale encuentra en su móvil una llamada perdida. Es el número de Clara.

Han pasado tres meses. Clara ha vuelto a casa y en el garaje descansa un coche nuevo pagado a medias por la compañía de seguros. Hoy ha salido el nuevo libro de Miguel Ángel Ruiz. Por la tarde Clara y Miguel cogidos de la mano se paran a contemplarlo en el escaparate de la librería más cercana a su casa. Y allí está, con la mirada al frente, el pecho erguido enseñando título, sin manchas en la portada, como aquellos militares que ahora viven dentro de sus páginas, justamente en el capítulo por donde empezó esta historia.

Pero no nos vayamos aún sin mirar un poco más en ese escaparate, al lado del libro de Miguel hay otro de un autor que también conocemos. Se titula:” Mis noches vividas” y bajo el título aparece este nombre: Marina Sanpietro.

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buena continuacion solo, perdona, no me ha gustado como cierta moralina intrinseca en el final.
Un abrazo.

Malena dijo...

Me he leído los cuatro capítulos de una tacada. Lo que no veo demasiado claro es que le diga a Clara que ya no habrán más mujeres cuando si hubiera podido se habría "beneficiado" a Marina. Un poco falsillo sí que es y Clara como todas , confiada y Miguel Angel, no sé si me fiaría mucho de él en el futuro.

De todas formas... ¡Buenísimo el relato! y la nueva cara del blog... tiene garra.

¡Esta es "mi" Durrell!

Un munt de petons gorileros.

Durrell dijo...

Prometeo, no me extraña que no te haya gustado esa moralina. Marina es un relato malo, pensado y escrito en unas pocas horas, deprisa y corriendo, para entregar en el último momento en un concurso de relatos largos. Es uno de mis primeros escritos y aunque está "arreglado", los diálogos son malos malísimos y la historia también. La estructura es lo único que se salva porque conseguí aguantar la trama hasta el final, en la única ocasión que escribí algo de esta medida.

Aún con todo esto me gusta conservarlo ya que pasé unas horas muy emocionantes escribiendolo y acabé justo una hora antes de acabar el plazo :)

No gané por supuesto, pero hubo quien me votó :))))

Un abrazo.

Durrell dijo...

Malena, yo no me fiaría ni de su sombra. Los de este tipo, en la vida real no escarmientan así como así ¿tal vez alguno sí? mmmm

La nueva imagen es ideal con esa ventana que mira al mar, la máquina de escribir un poco anticuadilla ¿verdad? pero con encanto :)

Un munt de petons i una bona abraçada goril·lera. T'he trobat a faltar.

Patry dijo...

Hola Durrel!Pues si que ha habido segunda, tercera y cuarta parte!
Me ha gustado mucho, opino como Malena, Miguel no me parece mucho de fiar...
Un abrazo!

Dashina dijo...

Por fin pude. Parece que el virus que se come mi ordenador me había vetado entrar en tu casa... no me preguntes porqué!!

Besos!!

María Narro dijo...

pues yo lo empecé a leer el domingo, y ahora otros dos.
Demasiado largo, hubiera metido la tijera de vez en cuando, pero mantienes el interes... o yo soy muy cotilla ;)

la foto me encanta.

Besos.

Anónimo dijo...

Me ha gustado, pero me hubiera gustado que al final se quedara solo.

Me encanta la nueva imagen del blog.

Malena dijo...

¿Estás bien, Durrell? ¡Quiero más madera! :) Necesito comentarte.

Petons, petons i més petons.

Durrell dijo...

Hola, gracias a todas por los comentarios.
Malena, me han quitado el yeso y forzando me he hecho daño en la espalda. Es normal por los problemas que tengo. El caso es que no estoy para escribir, así que iré subiendo cuentos del otro blog mientras me recupero.
Mañana comienzo rehabilitación, ya veremos como me dejan el pie :) ahora me duele a rabiar... cachis, esto es tener mala pata :))

Besos para tod@s, en cuanto pueda paso a visitaros ;)

Anónimo dijo...

Amiga Durrell,
Leí un par de capítulos y he vuelto a leer todos para seguir y asimilar toda la trama. Todo es mejorable, en eso tienes razón, pero me ha gustado y te felicito por la capacidad de aguantar el relato

Malena dijo...

Te envío todas mis energías más positivas para que todo vaya saliendo bien.

Montones de besos, Durrell.

Consuelo Labrado dijo...

Durrell, hermosa! ¿qué tal estás? No contestas a mis émails y ya me estás preocupando. Dí algo,guapa, aunque sea un exhabrupto. Un besote

Durrell dijo...

Fede, Malena, gracias :)

Consuelo, ya te he enviado un mail ;)

Besos.

Patry dijo...

Durrel, he leído tu nuevo post. Siento mucho lo de tu amigo, no se si ha sido reciente o no.
Un abrazo, cuidate ese pie :)