16.9.08

El espejo mágico I

Discernir la causa por la cual me hallo en esta situación no representa una tarea fácil, ni es tampoco un estudio al que quiera dedicar tiempo alguno, ya que por otro lado no siento que mi espíritu, en pleno descenso hacia el decaimiento, se vea en posesión del suficiente entusiasmo para tan encomiable esfuerzo. Mi mente en estos momentos es como un borrón, una suerte de maraña, una nebulosa que no me deja reaccionar y buscar a través del razonamiento lógico una idea, un principio de luz, un comienzo de ilusión al que agarrarme para salir de este pozo en el que me veo sumergido.

Mi entorno no es precisamente alentador, más bien al contrario, esta buhardilla o cuartillo trastero al que he venido a parar incita al mínimo entusiasmo. Podría decir que mide alrededor de unos quince metros cuadrados si contase el espacio -más de la mitad- que ocupan una colección de muebles, sillas, juguetes rotos, ropas diversas y un enorme espejo rubinado por el paso del tiempo que tengo colocado enfrente de mi cama. Esa idea de poner el espejo ahí me pareció buena en un principio, cuando aún me sentía lleno de optimismo y consideraba esta situación como una anécdota pasajera de la que me vería libre en unos pocos días. Ahora, en estos momentos de lucidez en los que me doy cuenta de la realidad palpable, el espejo no cesa de reflejar la miseria de este lugar, las paredes sucias y desconchadas, la escasa luz que entra por el pequeño ventanuco que hay cercano al techo y el destartalado camastro sobre el que descanso mientras observo mi figura, una triste figura como la de aquel famoso caballero, reflejada en el cristal.

Espejito… espejito mágico ... He de sonreír a mi pesar por las tonterías que aparecen en mi cerebro disparatado. Si creyese en la magia del espejo sería más oportuno interrogarlo para averiguar la solución a mis problemas y ciertamente no estoy por la labor de hacerlo. No se podría creer ni en el cuento más enrevesado que este pobre artefacto en su decrepitud, carcomido, moteado por el paso del tiempo y el abandono, fuera el más idóneo para dar consejos de este tipo. Bien lo dejó claro el pobre Andrei, el día antes de su muerte, cuando observó que esta tabla de cristal le provocaba tristeza en el alma, no le gustaba mirarse en él y es cierto que la sonrisa con la que casi siempre aparecía por la puerta, se desvanecía al verse reflejado en el espejo. A todo esto no es mala idea la que se me está ocurriendo, no es precisamente la que estaba buscando, sin embargo creo es algo que debería haber hecho desde el principio. Ya está. No más duplicidades. Quién querría ver ampliadas las angustias y los malos momentos del presente. Un espejo ha de reflejar el brillo de las luces en un salón acogedor y bien decorado, la imagen de una bella mujer ataviada con su mejor vestido, los vivos ojos de unos niños satisfaciendo su curiosidad… Pero aquí está mejor contra la pared mientras pongo en orden mis pensamientos, algo me dice que ahora será más fácil hacerlo.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Espejos, algo magico, como puertas a otras dimensiones; es extraño las complejas matematicas que encierran sus reflejos, sus contra imagenes, ese extraño doble que no mira y nos vigila...me laegra que hayas vuelto a escribir y postear. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Sherezade despierta. Sólo dormía el sueño de las princesas cansadas.
Durell, princesa, los espejos mágicos también duermen y cuando despiertan nos devuelven imágenes preciosas que no pueden permanecer calladas.

Malena dijo...

Durrell... cariño, me he quedado sin poder reaccionar. Siempre me han encantado tus relatos porque jugabas con las palabras como el ratón y el gato, dejando la sorpresa para el final, pero este cuento es de una gran escritora.

Sabes que siempre te hablo con el corazón en la mano. No me gusta dar coba. Es un gran, gran, escrito.

Me descubro ante tí.

Mil besos.

NoSurrender dijo...

los espejos siempre mienten y distorsionan, Durrell. La verdad está siempre más cerca de nosotros.

Saludos!

Durrell dijo...

Es cierto Nosurrender, no deberíamos mirarnos en los espejos porque a ciencia cierta ¿qué es lo que buscamos al acercarnos a ellos, la realidad o ...? :)

Malena, como siempre eres el ánimo personificado eso se merece un gran abrazo gorilero ;)

Gemmayla, todos haremos que se despierte Sherezade. Gracias por estar siempre ahí :)

Yo también me alegro de volver a retomar este 'contacto' Prometeo. Espero que hayas tenido unas estupendas vacaciones y Mara también ;)