Le dolían los pies
con aquellos zapatos de doce centímetros de tacón y una estrecha
plataforma bajo los dedos. No estaba acostumbrada. Lo suyo siempre había
sido vestir cómoda y caminar con deportivas. Pero la vida da muchas
vueltas y la suya había ido girando y decayendo como arrastrada por un
desagüe. Tenía frío, el abrigo de piel sintética no servía de mucho con
tan poca ropa debajo. Además, debía abrírselo cada vez que aparecían los
faros de un coche y aquella carretera estaba muy concurrida. Aún así no
tenía suerte, ningún conductor se paró en aquella parte de la acera ni
siquiera para preguntar el precio. Por otro lado, estaba espantada. Era
la primera vez que ponía en venta su cuerpo. Y sentía asco. No quería
pensar, porque podía arrepentirse y andaba muy apurada de dinero. Si no
conseguía tres mil euros en una semana, le embargarían el piso y sus
hijos y ella quedarían en la calle sin un lugar donde vivir. Antonio, su
ex, vivía en una habitación estrecha donde solo cabía una cama y
también estaba sin trabajo. A sus padres, que vivían de una pequeña
pensión en el pueblo, no les había dicho nada ¿Para qué preocuparlos si
no podían ayudarla?
Un coche se acercó lentamente,…
—¿cuánto?— Ella le dio una cifra y el conductor abrió la puerta para
dejarla entrar en el vehículo. Era un tipo gordo, de mediana edad y se
notaba que le gustaban las putas. Despedía bocanadas de olor entre
tabaco, alcohol y sudor que a ella le revolvía el estómago. La llevó
hasta un descampado fuera de la ciudad, tan solo iluminado por la luz de
la luna y paró el coche junto a unos arbustos. Silvia temblaba sin
decidirse a seguir adelante. Aquel hombre le inspiraba una repulsión
tremenda y su espíritu se rebelaba contra la fuerza de la necesidad.
Cuando lo vio intentando bajarse los pantalones, se plantó y le dijo que
la volviese a llevar a la ciudad, que no le cobraría nada, que ella no
era lo que él se imaginaba y comenzó a llorar sin poder contener su
desesperación.
El tipo no estaba para súplicas, estaba
muy excitado y se abalanzó sobre ella derribándola en el suelo. Silvia
continuaba suplicando mientras él desgarraba su ropa. Forcejeaban, ella
rodaba sobre sí misma intentando zafarse de aquel pesado cuerpo que
intentaba aprisionarla forzándola a abrir las piernas. Comenzó a gritar
pidiendo un auxilio que nadie podía escuchar. Él contestó abofeteándola
primero, después comenzó a descargar sus puños por todo aquel cuerpo que
no quería dejarse dominar. Se levantó lleno de furia y comenzó a darle
patadas en el estómago, en la espalda, en la cabeza. Silvia se sintió
vencida, pero las patadas continuaron. Hubo un momento en el que sintió
un crujido en la cabeza y quedó inmóvil sobre un costado. Ya no podía
moverse, el dolor de los golpes comenzaba a desvanecerse y sus ojos
llenos de lágrimas quedaron quietos, con la vista fija en el bolso
abierto que yacía sobre la tierra húmeda. Un pequeño objeto había
llegado rodando hasta pararse cerca de su cara, lo miró casi sin verlo,
era la barra de labios. Quiso sonreír a pesar de todo, pero cerró los
ojos y se dejó ir.

13 comentarios:
Desgarrador relato, transmite de forma excelente todo lo que acontece en él, hasta llegas a percibir la náusea hacia el tipo gordo...
Tu sigue dando a la tecla con lo que se te ocurra, pues si te salen relatos tan geniales, qué no te saldrá si te lo propones ( un Best-Seller te lo digo yo).
Un beso y por aquí no llueve, de momento, pero hace muchísimo aire, nos tendremos que guardar unos cuantos plomos en los bolsillos para salir a la calle.
Crudísimo relato narrado con tanta fuerza que sobrecoge...
Con cuánta ligereza la sociedad juzga/mos, a las personas que venden su cuerpo sin saber la historia que ha arrastrado a ello.
Enhorabuena, mi querida Durrel, por escribir tan bien y llegar tan hondo...
Muchos besos, mi niña, enormes.
Terrible y duro relato de unos tiempos que estamos viviendo, espero que no haya nadie en ese trance de flata d elibertad por culpa del vil dinero que, al final, es por desgracia, quien manda...siempre pagan jsutos por pecadores.
un abarzo.
Es una de las consecuencia que genera la prostitución; con respecto a ella tengo un punto de vista no muy coincidente en este país, es que hay que legalizarla y regularla, pienso que, de esta manera la mujer no tendría ni chulos,ni mafias que se beneficiaran de ellas, ni trabajaría en la calle a riesgo de cualquier cosa, cotizaría a la SS, podría tener una pensión, etc..., mientras que en nuestro país la prostitución viva en ese estado a alegalidad, seguiremos siendo uno de los países del mundo donde la prostitución está más arraigada.
Un saludo
Se me han puesto los pelos de punta. Un relato que te deja pensando; a veces es peor el remedio que la enfermedad, porque no creo que sea un camino fácil el de la prostitución(lleno de victimas), siempre sórdido y peligroso, asociado a la violencia. Horrible lo que sufren muchas mujeres en el mundo, algunas obligadas a ejercer esa profesiñon a la fuerza. Desgraciadamente parece que tu relato esta de total actualidad, una pena que ocurran esas cosas.
Saludos
;)
Isabel, imagina si no se me ocurren ideas para rellenar una página, ni te cuento lo que debe ser querer llenar todas las páginas de un libro. Da miedo pensarlo.jajaja
Seguiremos con los relatos.
El viento ya ha llegado hasta aquí. Hay que pensarse hasta lo de abrir las ventanas por la mañana.
Besooosss
Lucía, pienso que la sociedad juzga mal lo que quiere erradicar de ella. Siempre hay perdedores en estos casos, porque siempre se va contra el más débil de la situación. En este caso son juzgadas las prostitutas, pero poco se habla de los "clientes" que son en realidad los que provocan este comercio de carne. Somos una sociedad muy hipócrita.
Gracias. Montones de besos para ti :)
Hola Prometeo,
Me temo que esa falta de libertad la ha habido siempre y continuará habiéndola. La miseria siempre está a la vuelta de la esquina, no solo en tiempos de crisis. Y como bien dices, siempre pagan justos por pecadores...
Abrazos ;)
Emilio, soy partidaria como tú de regular y legalizar la prostitución en lo que respecta a mejorar la situación de estas mujeres. Pero no sé si algo así podría llevarse a cabo, porque ¿quién pagaría la cuota de la s.social? Si hablamos de una prostituta de lujo, podrá hacerlo. Si hablamos de las que sacan lo justo para ir tirando, me temo que no podrían. A los "clientes" habría que cobrarles un tanto más y aquí si que no habrá inspectores, los únicos que lo hacen son los chulos porque se llevan su comisión. Hay quien ejerce el oficio a escondidas y lo que menos necesitan es ponerlo por escrito. Está claro que es un mundo complicado y difícil en muchos aspectos y se puede hablar de ello largamente y creo que siempre habría cuestiones.
Un abrazo.
Hola, Ana.
Supongo que las reportajes que dan por televisión no son muy alentadores respecto a este tema, ya sea por la crisis aquí o por la miseria de algunos países que provocan la prostitución infantil y de todo tipo.
Mi relato, de ser cierto, no sería más que una anécdota, una noticia más de un día. La verdad es que somos un@s privilegiad@s.
Besos :)
Querida amiga excelente relato para describir una de las realidades de la prostitución. Quizás haya que regularizarla, hasta mi compi me lo intenta explicar, yo de momento como hombre considero que es aberrante pagar por sexo, el hombre que acude a prostitutas es un desgraciado que no tiene autoestima, pero haberlos los hay así que comprobados los efectos de la testosterona en mentes débiles habría que darle una solución coherente. El relato duro,y como siempre no es el único punto de vista. Otras viven muy bien y hasta se jactan de ello. Un tema complejo y viejo como la humanidad.Un beso.
Gracias por tu comentario Juaneg, tienes razón: dentro de este mundo hay más realidades, pero es lo que dicen "sarna con gusto no pica" y ahí pienso que cada un@ haga lo que más le convenga.
Un abrazo ;)
Anda andarás....?
- se notaba que le gustaban las putas...
ay,si fuera tan sencillo notarlo no habría parejas "convencionales" en españa.
Cuéntanos algo mas, rescatando así a esta pobre chica de una vez y que al menos pueda descansar.
Bss wapa
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