24.4.09

Leónides Alonso Poncelas: El Círculo de las Estaciones

Este es un comentario que escribí, en el foro El Rincón de Sherezade, ya desaparecido -más que por otro motivo, por la desidia de su administrador-, y en el que intenté dejar mis impresiones sobre esta primera novela de Leónides.

Registrado: 18 Jul 2006Mensajes: 471Publicado: Mar, 13 May 2008 9:25 am Asunto: LEÓNIDES ALONSO PONCELAS: "EL CÍRCULO DE LAS ESTACIONES

Leónides, te invité a visitar nuestro Rincón de Sherezade y espero que en algún momento lo hagas y puedas leer mi humilde opinión sobre tu novela "El Círculo de las Estaciones" tal como te prometí hacerlo. El libro me ha gustado mucho y se me ha hecho muy ameno, considero que el tema sobre la descripción de la vida en un pueblo leonés de antes de la guerra, no solo está muy logrado sino que es un placer recorrer de tu mano esos caminos, esos paisajes y esas costumbres y supersticiones de las gentes que viven en la aldea. Creo que sabes manejar muy bien las palabras para describir los ambientes y mantienes muy bien la emoción en el lector.
Por otro lado, tengo que decirte que la novela necesita pasar por un corrector, como todas las que se publican, no para cambiar estilo ni expresiones sino por pulir la sintaxis en algunos párrafos. Pienso que también está demasiado extructurada, demasiados capítulos a mi parecer que podrían unirse en menos de los que hay y darle más uniformidad a la novela.
Para terminar, porque no sé mucho de hacer comentarios sobre libros, te diré que me he quedado con ganas de leer más. Es de esas novelas que te sabe mal que se acaben y que te gustaría que hubiese una segunda parte o una tercera, etc... Me hubiese gustado poder comentarla contigo y si por casualidad tienes acceso a este comentario y a ti te parece bien, le puedes poner la arroba terra.es a mi nick y así podemos contactar. Un saludo y espero seguir leyendo más novelas tuyas.
Ayer tuve el placer de verla nuevamente en las Ramblas y pudimos comentar largo y tendido acerca de su libro. Lo triste para mí fue no encontrar una segunda novela -ella se dedica más a publicar libros de poemas- y aunque ya tiene pensado el título, aún tardará unos dos años en escribirla. Leónides publica por su cuenta y riesgo y por eso no hay distribución de sus obras, este es el inconveniente de todo autor desconocido y que nos incapacita a los lectores para disfrutar de verdaderas maravillas como las letras de esta escritora. Ojalá se den las circunstancias necesarias para que una gran editorial se decida a hacerse cargo de esa distribución. Espero verlo pronto. Mucha suerte Leónides.

22.4.09

Feliz 23 de abril de 2009


Ha llegado de nuevo la fiesta de las letras y de las flores.
Espero:
Que el sol se mantenga vigilante todo el día.
Que las rosas desplieguen su aroma y compitan en belleza.
Que las hojas inunden las calles, pero llenas de letras.
y que sea una jornada emocionante y llena de sorpresas.
¿Será posible? Pues que comience a sonar la música...

He cogido fiesta en el trabajo y antes del mediodía iremos al centro de Barcelona, a las Ramblas. Este año hemos pensado utilizar el tren, porque el tráfico se pone imposible y se pueden tardar varias horas en llegar hasta allí por el embotellamiento que se produce en las calles adyacentes. No llevo una idea preconcebida de un libro que quiera comprar, me dejaré llevar por el impulso del momento, así es más divertido, creo yo.
Y
como no estaré por aquí...
quiero desearos que paseis un estupendo día,
que os regalen muchas rosas y muchos libros
a todos.

Feliz Día de Sant Jordi

3.4.09

1.3.09

Las Pasiones

Martes, 17 de febrero de 2009: La Contra, La Vanguardia. Entrevista a Janet Bray Attwood, "coach" y conferenciante. Es coautora de Descubre el secreto. El test que te permite averiguar cuáles son tus verdaderas pasiones.

Asegura Janet Bray entre otras cosas y fundamentalmente que hay que ser consciente de la elección que escoges y a favor de qué, las pasiones de cada uno son las claves para encontrar el propio propósito en la vida. La gente que no goza de éxito se centra en lo que no tiene, y la gente poderosa se centra y siempre escoge a favor de lo que más le concierne.

Bien hasta aquí, la autora nos vende muy bien el libro, en la foto que aparece al lado de la noticia muestra una esplendorosa y gran sonrisa de mujer feliz y triunfadora...

No es nuevo todo esto, en EE.UU se desarrollan desde hace muchos años seminarios de ayuda y autoayuda con una amplia bibliografía que se vende en todo el mundo. Suelo huir de este tipo de cosas sistemáticamente, las estadísticas que presentan suelen hacer un muestreo sobre las personas que consiguen algún tipo de triunfo pero... ¿dónde están los que se quedan en el camino y que suelen ser el número mayoritario de los expectantes seguidores?

Después de dejar el diario a un lado, seguí por un momento con la mente puesta en las palabras de la autora y comencé a preguntarme sobre mis pasiones, sobre las que anhelaba trabajar hace ya unos cuantos años y me cuestioné si se habían llegado a cumplir mis "Grandes Esperanzas". En realidad he hecho bien bastantes cosas, supongo que como todos los humanos; respecto a las otras no les dí la importancia requerida o no tuve los suficientes medios, tiempo necesario, información o inteligencia para llevarlas a cabo. Pero... siempre hay un pero... se me ocurren dos ideas distintas acerca de estas últimas pasiones: la primera es que en su momento los objetivos no fueron suficientemente prioritarios en mi vida por no tener las ideas lo bastante claras y por esa razón y no otra se quedaron aparcados a un lado del camino, la segunda es que no se trataban de verdaderas pasiones y que las confundo o confundí en su día con las ilusiones que en algún momento concebimos en la infancia o la adolescencia y que están muy lejos de la capacitación real de cada uno.

Como una espinita clavada el tema de las pasiones ha ido apareciendo en mis pensamientos durante estos días y la duda que me corroe sigue siendo la misma: ¿Tengo claro... tendría que tener claro cuales son mis pasiones...?



El último libro que he leído: Rabos de Lagartija de Juan Marsé. Excelente.

7.1.09

2009

Poco a poco...

17.11.08

Culpable Callejero

Baila caballerito, baila… y no pienses, baila y cierra los ojos cuando mires atrás. Caballerito no pares, no le des oportunidad a la conciencia ni por un segundo… Pero quién maldito mierdoso me ha metido la mano en el bolsillo sin que me diera cuenta… no, ahí está… por un momento pensé… pero no. Ahora necesito un rincón donde nadie me siga, que estoy harto de ver sus miradas ansiosas y al fin el chute es solo mío y lo he pagado con mi dinero… bueno, con el dinero de mi madre, bien está, que es muy cansina la mujer y me tiene harto con sus lloros y sus súplicas, joder, lo que cuesta que me suelte la pasta y la que tengo que liar para convencerla…

Ahí está, ya lo noto correr por mis venas… llega la paz de nuevo y comienzo a sentirme bien, sí. En su justa medida no es tan grave como lo veía todo ayer, no fue culpa mía ni mucho menos, no, que aquel pobre diablo ni siquiera miró y yo iba como Dios, o sea, por la carretera… y por la carretera van los coches y nadie tiene que cruzarse cuando uno va conduciendo con todo su derecho, que se podía haber esperado el muy estúpido a que yo pasara… y es que el tío ni caso hizo cuando me vio venir, ni para adelante ni para atrás, se quedó allí pasmado antes de recibir el golpe. Que se notaba que yo iba con velocidad ¡mierda, que ya estoy llorando otra vez! Y no fue mi culpa. Tampoco había tomado tanto, tres ginebras y una dosis. Yo sabía bien lo que veía y el volante lo tenía bien cogido, tal vez pisaba demasiado el acelerador, pero quién no lo pisa en una vía como esa...

Y el muy desgraciado se quedó tirado como si le hubiese hecho algo serio, que no fue para tanto, joder, que lo más normal es que se haya ido a su casa por su propio pie. Pero que el tío tenía ganas de meterme miedo en el cuerpo, seguro, que lo más querría cobrar de la compañía un buen pellizco y por eso se hacía el muerto el muy… Y ahora se debe estar riendo a mi costa mientras se lo cuenta a cuatro mataos que quieran oírle. Si no había sangre siquiera y a esa velocidad lo tenía que haber reventado, pero el tipo empeñado en no abrir los ojos, pero a mí qué… no había ni un alma por el polígono a esas horas, que también son ganas de caminar por un sitio así a las cinco de la mañana… y si salía de trabajar… pues eso, que el tipo seguro iba cansado y con sueño y no miraba por donde caminaba, ni me vio venir. Que yo no tengo la culpa que no haya escogido otro trabajo, a ver a quien se le ocurre hacer turnos… este sería como mi padre que se esperaba que yo empezara en la fábrica como él, desde abajo. Y qué se me ha perdido a mí en un sitio así, que yo no soy un pasmao cualquiera y tengo mis ideas. Un día de estos les voy a demostrar quien soy yo. Que valgo más que ellos y no voy por el mundo tirándome a los coches para cobrar del seguro, que somos unos incautos los que conducimos con todas las de la ley.

Si al menos pudiese dormir tranquilo… seguro que es culpa de esta ginebra, vete a saber la clase de matarratas que le echan para engordarla. Anda, caballerito, vamos a bailar, ya no te pesan los pies ni las penas… a bailar que la noche empieza y hay unas cuantas loquillas esperando que les de un repaso. Menudas golfas son, como la que iba en el asiento trasero ayer, decía la muy estúpida que no podía dejar al muerto allí… y ella qué… si iba durmiendo cuando pasó todo… se puso histérica, pero los dos guantazos la templaron. Se meó de miedo cuando le puse la navaja en el cuello, no sabía con quien se las tenía… y no dirá nada, ya me encargaré de tenerla bien asustada, porque no se puede jugar con las buenas personas como yo… joder, que no fue culpa mía…

1.11.08

Una Ausencia Vital

La adolescencia es una etapa de corazón ardiente y luces de farolillo, todo es nuevo, todo se abre a nuestro alrededor en un prometedor viaje. Cualquier idea es una escusa factible para acometer las acciones más insospechadas tan solo unos años o unos meses antes. En un momento dado el espíritu adquiere el valor necesario y se decide a enfrentar la suerte con los ojos medio cerrados. Y así fue como se decidió mi futuro cuando apenas contaba quince años. La primera escapada no tuvo un éxito definitivo pues dos números de la guardia civil me llevaron de vuelta a casa, no sin antes retenerme en el cuartelillo durante unas cuantas horas. El segundo intento, más elaborado y meditado, consiguió encaramarme en la ruleta cuyos giros decidirían los avatares de mi existencia.

Recordándolo después, aquellos arduos años de enorme esfuerzo para conseguir apenas mantenerme en los principios de mi vida en solitario, nunca me parecieron tan duros como los vividos bajo el techo de mi padre. No fui un hijo deseado y mi llegada solo sirvió para entorpecer y complicar la armonía de sus tres integrantes hasta aquel momento. Mis padres habían cubierto todas sus aspiraciones procreadoras con mi hermano Pablo, habían calculado y previsto un mañana cierto y viable para su persona y yo aparecí en este mundo reclamando un lugar que no tenía cabida en sus vidas. Pronto empecé a detectar diferencias en los tonos, parcialidad en los derechos y abundancia de obligaciones y castigos en mi persona. Me repetían una y otra vez que yo era malo de naturaleza y que debían corregirme, esa era la vil infamia que me adjudicaron. Pero ante todo, lo que más me hirió a lo largo de mi infancia fue la ausencia del amor materno, esa ausencia que yo trataba de ocultar al mundo como si fuera el resultado de un gran pecado propio, algo que yo había merecido por ser como era, malo de naturaleza.

Lejos de ellos prosperé y crecí como persona, no diré que haya conseguido grandes bienes ni grandes hazañas, más el destino me procuró amigos que supieron valorarme en su día y también una verdadera familia con la que he descubierto muchos sentimientos que creía inexistentes por desconocidos. Lo que yo sentía hasta entonces era producto del insuficiente amor, del escaso valor otorgado, de la incipiente inseguridad adquirida por todo ello. Porque los humanos somos al fin y al cabo el resultado de unos valores inculcados o aprendidos en nuestros primeros años… Aún así han habido momentos en los que me he llenado de angustia hasta el punto de sentirme desgraciado cuando más factores poseía para ser feliz, revivía aquella infamia y no era consciente de que necesitaba purgar hacia el exterior todos aquellos errores ajenos que me marcaron de niño. No me considero un hombre sabio ni mucho menos pero las luces del entendimiento poco a poco me hicieron comprender que el perdón era necesario para calmar mi espíritu. Nadie me lo ha pedido en todo este tiempo, ni yo soy tan arrogante para ir a otorgarlo a quienes en absoluto se han sentido culpables. Los he perdonado dentro de mi corazón, no quiero que el resentimiento le reste plenitud a mi vida y me haga tomar decisiones equivocadas.

Mis hijos me describen en muchas ocasiones como perteneciente a una generación fuerte, sufrida y decidida que ha sabido sobreponerse a muchas calamidades casi sin quejarse. Hablan así porque no han sufrido la ausencia del amor de sus padres y desconocen que la fuerza de sentimientos como la rabia, la ira o el odio te hacen pisar con fuerza, pero que es el verdadero afecto y el sentirte amado los que te ayudan a caminar toda la vida.

30.10.08

23.10.08

Inconstantes

La constancia es a veces un mérito difícil de conseguir cuando se tiene un caracter impetuoso que depende en sumo grado de la ilusión. La monotonía, la repetición, la falta de elementos afines y la involución de las ideas pueden provocar una reflexión que derive hacia la propia prescindibilidad en la causa. La realidad, entonces, se impondrá como una losa cierta y verdadera que acabará de asfixiar cualquier iniciativa; los deberes y obligaciones aparcados mientras duró la ilusión, se tornarán en gigantescos desordenes vitales. Dónde se halla la verdadera estabilidad, será la pregunta que se haga la persona inconstante que de algún modo persigue y necesita llegar a una meta de vez en cuando para sentirse bien consigo mismo.

Un medio o tal vez el único con viabilidad suficiente para encarrilar el espíritu de nuevo hacia el positivismo, se halla en la capacidad para cerrar los ojos a los posibles daños interiores y poner todo el empeño en ordenar el exterior vital. Esos ojos cerrados convertirán al individuo en un autómata constante, pero por otro lado ayudarán a conseguir pequeñas metas necesarias que harán renacer paso a paso la satisfacción, antesala de la Ilusión.

24.9.08

¿Os acordais de Suzie Quatro?



Con Cris Norman de Smokie...



Y ahora ellos...

20.9.08

Cita a ciegas


Adiós, verano, adiós.

Se acaba el verano y con él las calores empalagosas, el deleite de saborear los apreciados helados, la comodidad de vestir pantalones informales y sandalias, los baños en la playa, el placer de tener la ropa seca en poco rato, las duchas contínuas, el rastro del reloj en la muñeca, el gazpacho frío, la horchata, la siesta a media película esperando que pase la calor...

¿Y de la tele qué? ¡Uf! negro verano para muchas familias, ahí están sin consuelo porque no lo hay... y las olimpiadas de Pekin, bien por los gratos momentos que nos han dejado: Nadal, un sufrimiento ver los partidos pero venían con recompensa, es un verdadero fenómeno este chico; Jamaica nos ha dejado con la boca abierta y ha dado en las narices a muchos, en cambio, la piscina me dejó un mal sabor de boca y sigo creyendo que Mark Spitz aún no ha sido superado... pero dejemos a los atletas.

Las noticias de sociedad o más bien la falta de ellas nos trajeron la portada de la operación de nariz y salieron los cuervos, buitres leonados y demás carroñeros que vieron la oportunidad de seguir metiendonos sus rollos como "periodistas" y continuar haciendo caja. Digo yo o más bien me pregunto porqué no puede operarse Letizia como cualquier otro personaje de esa "sociedad", ... claro está, que ella no es más que una plebeya al fin y al cabo como insisten tantos en recordar y su familia no es "buena família" como leo por algunos lugares de Internet. ¿Somos tontos los españoles? No queremos tener familia real porque consideramos que lo de la sangre azul está ya trasnochado y que aquello de aristócratas y plebeyos pasó a la historia y sin embargo, seguimos haciendo distinciones de ese tipo indistintamente de nuestras creencias. A mi me parece una familia muy normal la de Letizia y ella también, con sus cosas buenas y menos buenas. No encuentro la necesidad de machacarla sin fundamento pues está haciendo correctamente el trabajo que le han adjudicado y eso es lo que cuenta, en su casa, como en la de todos, que haga lo que quiera. Otra cosa distinta es lo que opinemos sobre la necesidad de tener monarquía o no y para expresarlo hay otros modos y otros sitios.

Pero se acaba el verano y estos programas siguen, ahora llega otro espacio tomatero con la frasecita real como título del programa y veo uno y no más, santo Tomás. Por lo que se demuestra, Telecinco y Antena3 insisten en escoger personajes públicos o conocidos para desollarles vivos, sacar o inventar rumores malintencionados para ningunearlos y destrozar su imagen pública. Y vuelvo a decir ¿a mí qué me importa lo que hagan o dejen de hacer con sus vidas? Parece que la libertad de expresión solo puede ser válido para esos pocos carroñeros que viven del cuento justamente, del "cuento" de los dimes y diretes. La libertad de expresión es también la libertad de hacer sin que te pongan a caldo por la tele, sobre todo sin que se inventen gestos, palabras y situaciones donde no las ha habido y cuando además ponen imágenes que demuestran lo contrario de lo que están diciendo. Estamos olvidando aquella frase de "Vive y deja vivir" y ciertos profesionales han olvidado también lo que debería ser su trabajo, que hay cosas más serias de las que informar y ocuparse.

Bueno, pues ha comenzado nueva etapa de trabajo y de búsqueda para los que se han quedado sin él. Esto si es algo serio, esto si que divide a la población en diferentes escalas. Por un lado los que pueden seguir con una vida más o menos cómoda y por otro los que comienzan a desesperarse porque no saben como van a hacer frente a los mínimos gastos familiares y empieza a entrarles la miseria por la ventana. Y sin olvidar a los desheredados de la sociedad que aparecen a la vuelta de cualquier esquina... Esta sí es una realidad de la que deberíamos ocuparnos con más acierto que salir a la palestra haciendo politiqueo barato, sobre todo a propósito de ganar elecciones. Se nota que tienen la mesa puesta y el ropero lleno cuando hablan y cuando pierden el tiempo en discursos y réplicas. Me resultan cansinos. Todo lo que se hace es "pan para hoy y hambre para mañana". Pero no ahora, siempre. Desde hace años. Y así vamos.

Voy a recomendarles a todos para que lean "Las Uvas de La Ira" de John Steinbeck, muy interesante para aclarar algunas ideas. Y ahora sí se acabó el verano.

16.9.08

El espejo mágico I

Discernir la causa por la cual me hallo en esta situación no representa una tarea fácil, ni es tampoco un estudio al que quiera dedicar tiempo alguno, ya que por otro lado no siento que mi espíritu, en pleno descenso hacia el decaimiento, se vea en posesión del suficiente entusiasmo para tan encomiable esfuerzo. Mi mente en estos momentos es como un borrón, una suerte de maraña, una nebulosa que no me deja reaccionar y buscar a través del razonamiento lógico una idea, un principio de luz, un comienzo de ilusión al que agarrarme para salir de este pozo en el que me veo sumergido.

Mi entorno no es precisamente alentador, más bien al contrario, esta buhardilla o cuartillo trastero al que he venido a parar incita al mínimo entusiasmo. Podría decir que mide alrededor de unos quince metros cuadrados si contase el espacio -más de la mitad- que ocupan una colección de muebles, sillas, juguetes rotos, ropas diversas y un enorme espejo rubinado por el paso del tiempo que tengo colocado enfrente de mi cama. Esa idea de poner el espejo ahí me pareció buena en un principio, cuando aún me sentía lleno de optimismo y consideraba esta situación como una anécdota pasajera de la que me vería libre en unos pocos días. Ahora, en estos momentos de lucidez en los que me doy cuenta de la realidad palpable, el espejo no cesa de reflejar la miseria de este lugar, las paredes sucias y desconchadas, la escasa luz que entra por el pequeño ventanuco que hay cercano al techo y el destartalado camastro sobre el que descanso mientras observo mi figura, una triste figura como la de aquel famoso caballero, reflejada en el cristal.

Espejito… espejito mágico ... He de sonreír a mi pesar por las tonterías que aparecen en mi cerebro disparatado. Si creyese en la magia del espejo sería más oportuno interrogarlo para averiguar la solución a mis problemas y ciertamente no estoy por la labor de hacerlo. No se podría creer ni en el cuento más enrevesado que este pobre artefacto en su decrepitud, carcomido, moteado por el paso del tiempo y el abandono, fuera el más idóneo para dar consejos de este tipo. Bien lo dejó claro el pobre Andrei, el día antes de su muerte, cuando observó que esta tabla de cristal le provocaba tristeza en el alma, no le gustaba mirarse en él y es cierto que la sonrisa con la que casi siempre aparecía por la puerta, se desvanecía al verse reflejado en el espejo. A todo esto no es mala idea la que se me está ocurriendo, no es precisamente la que estaba buscando, sin embargo creo es algo que debería haber hecho desde el principio. Ya está. No más duplicidades. Quién querría ver ampliadas las angustias y los malos momentos del presente. Un espejo ha de reflejar el brillo de las luces en un salón acogedor y bien decorado, la imagen de una bella mujer ataviada con su mejor vestido, los vivos ojos de unos niños satisfaciendo su curiosidad… Pero aquí está mejor contra la pared mientras pongo en orden mis pensamientos, algo me dice que ahora será más fácil hacerlo.

8.7.08

En el Limbo... y con los pies colgando

Este gato está como yo: aburrida, sin alicientes y esperando en la inopia a que aparezca algo nuevo y emocionante por ese horizonte limitado que me rodea. Ya no me apetece nada, pero nada, escribir relatos; "El Rincón de Sherezade" hace tiempo que se quedó bailando en la red para los restos y en este blog no me apetece seguir colgando cuentos mediocres y sin sentido.

Tampoco me apetece empezar a comentar las noticias desde aquí, ya es suficientemente desolador pensar en los muertos en las pateras, en los atentados terroristas o en esas guerras creadas para lucro de unos cuantos y donde la vida importa tan poco. Mejor no remenar más en ello.

¿Y qué haré? Ni idea. Mantengo las antenas abiertas por si en algún momento se produce ese "contacto". Mientras tanto, mis escasas neuronas estarán haciendo la siesta como el gatito de la foto. Zzzzzzzzzzz zzzzzzzz....

10.6.08

Crónica de un mordisco anunciado

El día en que a Ramón Rodríguez Robles le mordió el perro llamado “Cinco”, había hecho su entrada casi anunciando la desdicha. Lo primero que sintió Ramón Rodríguez cuando levantó las persianas fue el golpeteo de unas gruesas gotas como chorretones de manguera que azotaban los cristales de las ventanas. El hombre que vivía solo y era el colmo de la pulcritud, a causa de la llegada del buen tiempo, había decidido pasarse la tarde anterior fregando persianas y ventanas hasta dejarlas inmaculadas y al borde del desgaste, por el afán de pasar el trapo cincuenta veces más por encima del brillo más rutilante.

No se habría tomado tan mal la llegada de aquellas lluvias, que buena falta estaba haciendo que lloviese para que se llenasen los pantanos, si hubiesen durado algo más que aquellos escasos diez minutos en que todo el esfuerzo hecho por Ramón Rodríguez quedó eclipsado por las manchas de barro que en ese momento maceraban en sus cristales y persianas. Desde luego su humor sí que quedó lleno de nubarrones en aquella mañana.

Ramón vivía solo, tenía cincuenta años y había pasado la mayor parte de su vida en un pueblo perdido del interior cuidando las fincas de la familia y el ganado. De joven había tenido una novia de la que estuvo muy enamorado, Edelmira Galindo Baños, una mujer de gran belleza y no menos carácter, que le envió a freír espárragos un día en que le pilló en un mal paso cuando salía de buscar a un amigo borracho, en la única casa de mal uso del pueblo. Eso sí que fue mala suerte porque ella no se creyó la historia aunque se la hubiese confirmado el amigo y la doña de aquel club de tres al cuarto. Edelmira rompió el noviazgo y no volvió a dirigirle la palabra para los restos. Pero no todo fueron desgracias para Ramón Rodríguez que a los cuarenta y cinco años heredó una buena suma de dinero y decidió que ya había trabajado bastante. Alquiló la casa y las fincas y se dirigió a la ciudad dispuesto a comenzar una nueva etapa viviendo de rentas, sin grandes lujos pero con lo suficiente para no tener que temerle al futuro. Se compró un pequeño piso en una buena zona muy tranquila de la ciudad y tras contactar con unos cuantos amigos y hacerse socio de las partidas de mus en el bar de la esquina, comenzó a sentirse satisfecho como gato panza arriba.

Todo hubiese ido bien, si el destino no jugase tan malas pasadas a costa de jugar con los sentimientos del buen hombre, y es que desde hacía dos años tenía una nueva vecina que no se dignaba dirigirle ni un mal saludo de buenos días. No le hubiese importado tanto en cualquier otro miembro de la comunidad, más aquella vecina vivía en el piso de la puerta que daba frente a la suya y no era otra que Edelmira Galindo Baños, su antigua novia despechada. No se había casado al igual que él, pero no estaba sola, había llegado acompañada de un gran perro danés de color gris que respondía al nombre “Cinco” y cuya actitud no recordaba en nada a su otrora primo-hermano Scooby Doo. Tenía el animal la fea e insistente manía de enseñar las amígdalas, tras una gran boca babeante cada vez que se cruzaba en el camino de Ramón Rodríguez y éste, a su vez, se tocaba la pierna con un fino y cimbreante bastón que había optado por utilizar desde que viera por primera vez al odioso perro. También había sido maldita la casualidad que siendo tan grande el mundo tuviesen que venir a cruzarse sus destinos de aquella manera. Edelmira no perdía ni un segundo en los momentos en que se cruzaban para demostrarle su desprecio y Ramón empezaba a sentir que era la chacota del barrio.

Aquella mañana no había comenzado bien y Ramón andaba un poco de los nervios, después de desayunar dejó el cartón de leche en el fregadero y la taza sucia en el frigorífico, se puso la chaqueta y salió a buscar el periódico sin acordarse de coger el inseparable bastón. Por su parte Edelmira también andaba un pelín nerviosa, no le gustaban los días de lluvia porque le daban dolor de cabeza y además era bastante aprensiva y durante toda la noche no había parado de tener pesadillas angustiosas. Esto para ella era presagio de catástrofe y para colmo de males “Cinco” no paraba de ladrar y de rascar la puerta de la calle, lo que aún la desconcertaba más. Visto el asunto, no le quedó mas remedio que agarrar la correa y sacar el perro a dar su vueltecita de desahogo en cuanto paró de llover. Iba tan sumida en sus cábalas que no se fijó en la piel de plátano caída en el suelo y tampoco distinguió al sujeto que se acercaba despacio con los ojos embebidos en la plana del periódico.

Ramón Rodríguez Robles hubiese seguido su ruta cargado con su mal humor si la sorpresa no se lo hubiese borrado de un plumazo. De pronto algo gelatinoso hizo resbalar uno de sus pies que salió disparado como una bala hacia delante con tan mala pata –y nunca mejor dicho- que fue a impactar contra los morros de un también sorprendido “cinco” que en ese momento tenía la pata levantada junto al tronco de un árbol. El perro se quedó a media meada contando sus dientes, Edelmira con la boca abierta como una pánfila y Ramón con los ojos a punto de salirle de las órbitas recordando en el acto la falta de su bastón. Antes de que pasase un minuto más de esta escena, “Cinco” comprobaba el perfecto estado de su dentadura en el tobillo de Ramón Rodríguez y cosa curiosa, fue la propia Edelmira la que le obligó a abrir la boca y a soltar al pobre Ramón antes de ayudarle a levantarse y llevarlo a su casa donde le aplicó una buena cura que duró el tiempo necesario para que hiciesen las paces. Bueno, no es que decidieran casarse ni nada de eso, lo cierto es que cada uno en su casa estaban muy a gusto haciendo lo que les daba la gana. Es solo que de vez en cuando “Cinco” se quedaba solo en casa mientras Edelmira se acercaba a visitar al “vecino de enfrente”

21.5.08

Busco Okupas

El rincón de Sherezade se ha quedado estancado. Tal vez los que estábamos nos hemos quedado sin imaginación para continuar escribiendo... No me gustaría que se quedase ahí olvidado y flotando a la deriva... Así que busco amigos que quieran compartir sus inquietudes literarias en ese espacio.

Es un foro abierto a diversas colaboraciones: dispone de un concurso de relatos "Los cuentos de las mil y una palabras", en el que se vota y el ganador pone el tema de la siguiente semana, también en este apartado hay una tertulia para comentar los relatos escritos y sacar conclusiones sobre el trabajo hecho.

Hay un apartado para exponer otras creacciones literarias como poesía, teatro, relatos largos, opiniones sobre el tema, etc... Le sigue un lugar para hablar sobre autores y también un pequeño taller con consejos para escribir.

¿Qué más os cuento?...

En Offtopics hablamos de todo: música, películas, pintura, utilizamos fotografías para adivinar el emplazamiento donde se hicieron..., vídeos, personajes, noticias peculiares, opiniones propias sobre cualquier tema..., etc.

Si os apetece compartir vuestra imaginación con nosotros y ayudarnos a revivificar el foro, os dejo aquí la dirección:

http://usuarios.lycos.es/tintero/phpBB2/index.php

Entrad y ocupad el espacio con total libertad, sois bienvenidos.

Durrell
P. D: Hay que registrarse para escribir, pero cualquier duda os la resolveré aquí mismo.

También agradecería vuestra colaboración si haceis un copi/pega de este post para que llegue a más gente. Gracias :)