4.7.09

Nit d'Havaneres

Ha llegado la tan esperada noche de las Havaneres de Calella de Palafrugell. Como siempre tengo que verlo a través de la televisión. Luces sobre el mar, pequeñas barcas llenas de expectadores alrededor del escenario flotante o fijo sobre una gran roca, yates aparcados en la playa, gente sobre la arena con velas y paellas de barro plenas de ron caliente. La plaza arriba de la arena y que conforma la pequeña cala de este bellísimo pueblecito de pescadores, se haya inundada por los ocupantes de las típicas sillas de terraza que se extienden hacia la calle de arriba y los paseos laterales que dan al mar. Este año la artista invitada ha sido Lucrecia, la cantante cubana de preciosa voz y melena de colores. Ha sido un acierto para animar al público con su alegría y sus canciones de dulce sabor cubano.

Y siguen después los distintos grupos que traen nuevas canciones, en espera de poder sentir otras más tradicionales como Mi bella Lola o El meu avi -una de mis favoritas y creo que de la mayor parte del público-. Van surgiendo imágenes de los asistentes al expectáculo, que ocupan además las balconadas de las casas y no puedo evitar el reconcome de la envidia porque me gustaría estar allí. Pero nunca hasta ahora se han dado las circunstancias posibles para ello, siempre hay razones que lo impiden. Mas dicen que el que no se consuela es porque no quiere y creo que tener la oportunidad de verlo en televisión es un privilegio que el avance de los medios de comunicación me permite.... aunque, bueno... tal vez el año que viene....

25.6.09

Viaje en Tren

Venía cansada de caminar durante horas, vagando de orilla a orilla de la amplia acera, para no pasar por alto ninguno de los puestos plenos de libros. Muy a mi pesar, se nos había acabado el tiempo disponible y tuvimos que descender aquellas escaleras que nos alejaban de un día que me había resultado memorable. Nos iniciamos en los enrevesados túneles subterráneos, cada vez más complicados, donde convergen trenes de cercanías y metropolitanos. Enfilé directa a la pantalla para indagar sobre la vía escogida para el tren que necesitaba coger -qué ingenuidad la mía- antes de que lograse descifrar las primeras líneas, ya lo habían localizado mis dos acompañantes y tiraban de mi hacia las escaleras mecánicas que nos dejarían sobre el andén apropiado. Estas circunstancias aparecidas hace pocos años no las acabo de asumir. Supongo que será más cómodo para el estacionamiento de trenes el que no tengan una vía fija, pero en ocasiones, por culpa de esos minutos preciosos que pierdes buscando en la pantalla, se te escapa el tren que estaba a punto de salir y no te queda otro remedio que armarte de paciencia y esperar un tiempo, que se te hace largo, en el andén. Sin contar que siempre hay que ayudar a las personas más mayores que no entienden tal situación y te preguntan y escuchan como si hubiesen aterrizado de golpe en una película de ciencia-ficción.

El largo vehículo estaba a punto esperando y pude escoger un asiento al lado de la ventana. ¡Qué alivio para mis doloridos pies! Me arrellané en el asiento tanto como me fue posible, dispuesta a disfrutar de un modo de desplazamiento que se me ha hecho extraño en los últimos años. Aquel día era una fiesta especial y los coches colapsaban las calles del centro de la ciudad. Mucha gente había aprovechado las horas del mediodía, pero la mayoría esperaban a salir del trabajo por la tarde para poder desplazarse hasta allí. Digamos que en el vagón yo iba bastante cómoda y me entretenía mirando por la ventana cuando el tren salió a la superficie. El paisaje de las poblaciones colindantes ha ido cambiado durante estos últimos años con la proliferación de edificios y asfalto, pocos y jóvenes árboles y más de un grafitti en las paredes adyacentes a las vías del tren. Si rebusco en los recuerdos de cuando era pequeña, puedo decir que ha cambiado enormemente y no estoy segura de si ha sido para mejor. Supongo que sí, que estas pequeñas ciudades deben ser ahora más cómodas que antes, aunque no puedo dejar de añorar un cierto halo de misterio que las envolvía en aquellos años y que no les encuentro en estos tiempos. La tierra en el suelo, los campos entre grupos de edificios, incluso las paredes desconchadas han desaparecido... Llegamos a la estación de la que hace ya bastantes años había sido nuestro lugar de residencia, yo miraba a la gente que esperaba en el andén del otro lado y de pronto una cara se me hizo familiar... menos cabello, la cara más ancha y una incipiente barriga que nunca antes hubiese imaginado ¡caramba! Aquel era Jorge, sí, era él y su pareja. Lo dije en voz alta y mis compañeros miraron también. Intenté atraer su atención haciendo señales con las manos, más la modernidad se impuso de nuevo sobre la comunicación. Los cristales para ellos eran espejos que no dejaban ver el interior de los compartimentos ni a sus ocupantes. Nos conformamos con la contemplación de sus figuras hasta que continuamos el viaje.

Yo seguía con la vista en el paisaje pero ya no lo veía, meditaba sobre el paso del tiempo. Ese que nos hace olvidar y nos cambia la apariencia. Algunas veces había comentado lo extraño que me parece no encontrar a ningún amigo, de los de hace años, cuando voy a mi antigua ciudad. Aquel día descubrí el porqué. Seguramente en alguna ocasión podemos habernos cruzado con ellos, aunque sin vernos propiamente los unos a los otros. O mejor dicho, sin reconocernos. Los cambios físicos, sumados a la imagen cada vez más difuminada que va quedando archivada en recónditos lugares de la mente, no revisada por tiempo, nos vuelve ciega la mirada. Necesitamos un tiempo de contemplación sin prisas, algo de lo que casi no disponemos hoy día.

Llegamos a nuestro destino y poco después a nuestra casa. El día había sido largo y completo como yo había deseado. Tenía temas sobre los que reflexionar y pude escribir acerca de algunos de ellos. Hoy he recordado la escena del tren y no sé bien porqué. En algún momento algo me lo trajo a la mente...

23.6.09

Nit de Sant Joan

¿Salen esta noche las brujas? Pues cuidadito con las escobas, transporte altamente inflamable si les pilla un petardo de los que oigo lanzar a través de mi ventana. Algunos más que petardos parecen bombas, pero por suerte todo se queda en ruido y sobresalto para goce de chiquill@s y algún@s que dejaron de serlo hace ya bastante tiempo...

El año pasado lo celebré en Sitges, este año estoy castigada en casa. Las noches de Sant Joan para mi, suelen ser de lo más variadas, porque en pocas ocasiones hago planes por anticipado. Me gusta la variedad y la aventura. Esta vez como ha pasado con otras, se ha torcido el día de buena mañana para mi, más aún para dos personas amigas mías a las cuales les han colocado sendos yesos por caídas inesperadas. Una está en el hospital y se ha roto el femur, el otro en su casa y se ha roto la tíbia y el peroné. Me solidarizo con ellos, pues aún recuerdo cuando me enyesaron la pierna en la navidad del 2007.... Pero en fin, patatas con calabacín, que todo lleva su tiempo y en unos días estarán como nuevos.

Y yo por aquí escribiendo como siempre, a pesar de lo que han cambiado las cosas desde que comencé a rondar por el espacio virtual. Los nicks vienen, van o se mantienen, los foros se dividen o desaparecen mientras se crean otros nuevos derivados de aquellos... revistas creadas que se quedaron en el camino...gente afin, verde que te quiero verde y un día si te ví, no me acuerdo y a otra cosa mariposa. Hay quienes quisieron quedar y los conociste una tarde que se grabó en la memoria; en cambio otros lo piden por la boca chica y no sé para qué, pues cuando llega la oportunidad se hacen los suecos; a otros les dejó de funcionar bien el correo, solo a ratos selectos intermitentemente... hay historias que pasan y no cazo ni la mitad tal vez porque no va conmigo o porque me he perdido algo o porque debo estar en Babia, que será lo más normal. El caso es que cada vez entiendo menos cosas de las que pasan y tampoco quiero entenderlas, porque comienzan a cansarme de puro rutinarias.

Sigue la petardada ahí fuera y ahora se me viene a la cabeza que he de acordarme mañana de felicitar a tod@s l@s Juanes que me pillen cerca, porque soy muy despistada. L@s que leais esto y sea vuestro día mañana, considerad ya mi felicitación. El mío fue la semana pasada pero no soy creyente y no lo celebro, aunque en casa siempre me cae algún detalle y para eso sí que estoy :) Pues quedamos que mañana es miércoles y fiesta, oseasesea no tengo que ir a trabajar, día de panching total, si no ocurre nada... que espero que no.

Ahora a dormir si me dejan. Bona nit.

22.6.09

Un día completo


Hoy he salido a caminar, aunque un poco más lejos de lo habitual. Todos los veranos aprovecho para recorrer pueblos marineros, sobre todo de la Costa Brava. Hoy le ha tocado a Palamós. No diría que es pequeño, pues aunque su casco antiguo sí lo és, cuenta con varios puertos y una larguísima playa y amplio paseo. Además hoy había feria porque el día 23 comienza la fiesta mayor de la población y por esa causa, la excursión ha sido más entretenida. Por otro lado me ha parecido muy bien el lugar escogido para instalar la feria, justamente al principio de la arena, de esta manera tienen acceso a las diversiones los paseantes y los que se bañan en la playa.

La anecdota del día ha sucedido al pedir por el lavabo en el restaurante. El camarero nos ha contado que llevan una temporada, en los distintos establecimientos turísticos de la población, que se están sucediendo robos indiscriminados de los grifos en los lavabos y nunca saben en qué momento sucede hasta que algún cliente lo comunica. ¡A cuadritos me he quedado! Y me pregunto si esto será una de las consecuencias de la crisis o es que alguien se ha decidido a ampliar el mercado negro con el negocio de los grifos de segunda mano...

La cámara de fotos, últimamente, se suele quedar en casa olvidada en su cajón correspondiente. Por suerte el señor Google siempre tiene de todo en sus archivos, así que adornaré este post con dos de las fotos que he encontrado de este precioso lugar.

17.6.09

Verano


Parece ser que ya se abrió la puerta del verano y ya ha entrado la calor tórrida a ciertas horas del día, la ropa que comienza a pegarse a tu cuerpo, los pies creciendo dentro de las sandalias, las abejas pululando por todas partes...
Aún no he oído el crick crick de las cigarras, pero seguro que están ensayando en alguna parte. Y se acerca San Juan con la clásica petardada... en fin, otro año más para echarse a la calle con el fresquito y a la playa para remojarse.
Los niños acaban el colegio y los no tan niños terminan los exámenes. ¿Qué nos deparará este verano? Qui ho sap...

28.5.09

¡¡¡¡ Tricampeones !!!!


No me gusta el futbol, pero....
¡¡¡¡¡¡¡ VISCA EL BARÇA !!!!!!!!!!
¡Es el mejor!
OE OEOEOE OE OE.....

2.5.09

El largo y tortuoso camino...

Las palabras al otro lado del hilo te desorientaron en el camino, en ese largo recorrido que fue y sigue siendo tu vida. Empeñado en no volver nunca atrás. Empecinado en olvidar más que en amueblar ese rincón que todos llamamos memoria. Y al final la sangre imponiéndose con su fuerza y su reclamo a través de una voz urgente y perentoria que te trasladó de nuevo al decorado primero, al paisaje natural de tus primeros pasos. Y, como saliendo de un lugar ignorado que no sospechabas siquiera, empezaron a surgir imágenes en blanco y negro, algunas también en color sepia. La fuerza de la sangre siempre se hace valer y por eso tus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas. Lágrimas malditas y no deseadas pero que al fin, no puedes evitar sentirlas quemando tu cara. Nunca las ha merecido, piensas, jamás, ni aún en el lecho de muerte; una muerte que siempre le deseaste cuando la ira recorría tu cuerpo, cuando, calmadamente, hacías recuento de tantos agravios. Siempre te preguntaste donde quedaba el amor que te debía como padre y ni aún en estos instantes, en los que se renuevan con saña unos sentimientos largamente reprimidos, sabes o puedes contestar. De igual modo calló él ante tus súplicas un tiempo y otro tiempo y aún otro tiempo más, sin responder siquiera con una mirada de tristeza reflejada o por una vez vencida.

Y al fin eres de nuevo hijo. Después de tantas huidas hacia delante, se rompió tu equilibrio conquistado. Miras el teléfono con hastío, casi con pereza. Te reclaman una respuesta que no quieres dar ni decidir. Sientes que es legítimo tu resentimiento y que no debes nada, aunque en tu interior una duda está hiriéndote. Serás una semejanza de su persona si te desentiendes y castigas con el mismo desprecio que sufriste. Miras el reloj como pidiéndole que pare el movimiento de las agujas, mientras te sirves un poco de licor en busca de un sedante para tantos pensamientos entrecruzados. El calor del alcohol tal vez te ha serenado durante un instante que percibes escaso y vacío, aunque al mismo tiempo te has sentido reconfortado por esa alienación momentánea y decides llenar por segunda vez el vaso. Revives el largo y tortuoso camino que hubiste de recorrer para lograr esta estabilidad y reconocimiento como persona, al margen de tu sexualidad. No fue fácil. No lo fue para cualquiera de los que crecieron, como tú, con una mancha social inconfesable.

Han pasado demasiados años, te dices a ti mismo, y es cierto. Todo aquello no tiene importancia ahora, fue el desgraciado pasado de muchos pero es un pretérito que no te apetece remover. Poco a poco comienzas a discernir una luz entre las sombras. La cuestión de ahora, tus dudas, ya no giran en torno al resentimiento acumulado y lo piensas como relamiendo heridas que creías cicatrizadas. No, la cuestión real, la verdadera, está en ti, un egoísta construido paso a paso, elevado conforme aventajabas en distancia a aquel mísero adolescente que un día fuiste. Porque fundamentalmente te crees con derecho a sentir ese, excesivo quizás, interés por ti mismo sin tener que sentirte culpable. Ese interés te dio las primeras fuerzas para caminar e hizo crecer tu orgullo para que no te dieses por vencido. Y será tu egoísmo, ahora, el que impedirá que decidas dar un solo paso atrás por tender la mano a un moribundo.

Dejas caer una nueva porción de licor en el vaso y lo levantas aún pensativo, contemplando con detenimiento el ámbar cristalino a través de la luz. El teléfono suena a la hora convenida, una, dos, tres, infinitas veces…

24.4.09

Leónides Alonso Poncelas: El Círculo de las Estaciones

Este es un comentario que escribí, en el foro El Rincón de Sherezade, ya desaparecido -más que por otro motivo, por la desidia de su administrador-, y en el que intenté dejar mis impresiones sobre esta primera novela de Leónides.

Registrado: 18 Jul 2006Mensajes: 471Publicado: Mar, 13 May 2008 9:25 am Asunto: LEÓNIDES ALONSO PONCELAS: "EL CÍRCULO DE LAS ESTACIONES

Leónides, te invité a visitar nuestro Rincón de Sherezade y espero que en algún momento lo hagas y puedas leer mi humilde opinión sobre tu novela "El Círculo de las Estaciones" tal como te prometí hacerlo. El libro me ha gustado mucho y se me ha hecho muy ameno, considero que el tema sobre la descripción de la vida en un pueblo leonés de antes de la guerra, no solo está muy logrado sino que es un placer recorrer de tu mano esos caminos, esos paisajes y esas costumbres y supersticiones de las gentes que viven en la aldea. Creo que sabes manejar muy bien las palabras para describir los ambientes y mantienes muy bien la emoción en el lector.
Por otro lado, tengo que decirte que la novela necesita pasar por un corrector, como todas las que se publican, no para cambiar estilo ni expresiones sino por pulir la sintaxis en algunos párrafos. Pienso que también está demasiado extructurada, demasiados capítulos a mi parecer que podrían unirse en menos de los que hay y darle más uniformidad a la novela.
Para terminar, porque no sé mucho de hacer comentarios sobre libros, te diré que me he quedado con ganas de leer más. Es de esas novelas que te sabe mal que se acaben y que te gustaría que hubiese una segunda parte o una tercera, etc... Me hubiese gustado poder comentarla contigo y si por casualidad tienes acceso a este comentario y a ti te parece bien, le puedes poner la arroba terra.es a mi nick y así podemos contactar. Un saludo y espero seguir leyendo más novelas tuyas.
Ayer tuve el placer de verla nuevamente en las Ramblas y pudimos comentar largo y tendido acerca de su libro. Lo triste para mí fue no encontrar una segunda novela -ella se dedica más a publicar libros de poemas- y aunque ya tiene pensado el título, aún tardará unos dos años en escribirla. Leónides publica por su cuenta y riesgo y por eso no hay distribución de sus obras, este es el inconveniente de todo autor desconocido y que nos incapacita a los lectores para disfrutar de verdaderas maravillas como las letras de esta escritora. Ojalá se den las circunstancias necesarias para que una gran editorial se decida a hacerse cargo de esa distribución. Espero verlo pronto. Mucha suerte Leónides.

22.4.09

Feliz 23 de abril de 2009


Ha llegado de nuevo la fiesta de las letras y de las flores.
Espero:
Que el sol se mantenga vigilante todo el día.
Que las rosas desplieguen su aroma y compitan en belleza.
Que las hojas inunden las calles, pero llenas de letras.
y que sea una jornada emocionante y llena de sorpresas.
¿Será posible? Pues que comience a sonar la música...

He cogido fiesta en el trabajo y antes del mediodía iremos al centro de Barcelona, a las Ramblas. Este año hemos pensado utilizar el tren, porque el tráfico se pone imposible y se pueden tardar varias horas en llegar hasta allí por el embotellamiento que se produce en las calles adyacentes. No llevo una idea preconcebida de un libro que quiera comprar, me dejaré llevar por el impulso del momento, así es más divertido, creo yo.
Y
como no estaré por aquí...
quiero desearos que paseis un estupendo día,
que os regalen muchas rosas y muchos libros
a todos.

Feliz Día de Sant Jordi

3.4.09

1.3.09

Las Pasiones

Martes, 17 de febrero de 2009: La Contra, La Vanguardia. Entrevista a Janet Bray Attwood, "coach" y conferenciante. Es coautora de Descubre el secreto. El test que te permite averiguar cuáles son tus verdaderas pasiones.

Asegura Janet Bray entre otras cosas y fundamentalmente que hay que ser consciente de la elección que escoges y a favor de qué, las pasiones de cada uno son las claves para encontrar el propio propósito en la vida. La gente que no goza de éxito se centra en lo que no tiene, y la gente poderosa se centra y siempre escoge a favor de lo que más le concierne.

Bien hasta aquí, la autora nos vende muy bien el libro, en la foto que aparece al lado de la noticia muestra una esplendorosa y gran sonrisa de mujer feliz y triunfadora...

No es nuevo todo esto, en EE.UU se desarrollan desde hace muchos años seminarios de ayuda y autoayuda con una amplia bibliografía que se vende en todo el mundo. Suelo huir de este tipo de cosas sistemáticamente, las estadísticas que presentan suelen hacer un muestreo sobre las personas que consiguen algún tipo de triunfo pero... ¿dónde están los que se quedan en el camino y que suelen ser el número mayoritario de los expectantes seguidores?

Después de dejar el diario a un lado, seguí por un momento con la mente puesta en las palabras de la autora y comencé a preguntarme sobre mis pasiones, sobre las que anhelaba trabajar hace ya unos cuantos años y me cuestioné si se habían llegado a cumplir mis "Grandes Esperanzas". En realidad he hecho bien bastantes cosas, supongo que como todos los humanos; respecto a las otras no les dí la importancia requerida o no tuve los suficientes medios, tiempo necesario, información o inteligencia para llevarlas a cabo. Pero... siempre hay un pero... se me ocurren dos ideas distintas acerca de estas últimas pasiones: la primera es que en su momento los objetivos no fueron suficientemente prioritarios en mi vida por no tener las ideas lo bastante claras y por esa razón y no otra se quedaron aparcados a un lado del camino, la segunda es que no se trataban de verdaderas pasiones y que las confundo o confundí en su día con las ilusiones que en algún momento concebimos en la infancia o la adolescencia y que están muy lejos de la capacitación real de cada uno.

Como una espinita clavada el tema de las pasiones ha ido apareciendo en mis pensamientos durante estos días y la duda que me corroe sigue siendo la misma: ¿Tengo claro... tendría que tener claro cuales son mis pasiones...?



El último libro que he leído: Rabos de Lagartija de Juan Marsé. Excelente.

7.1.09

2009

Poco a poco...

17.11.08

Culpable Callejero

Baila caballerito, baila… y no pienses, baila y cierra los ojos cuando mires atrás. Caballerito no pares, no le des oportunidad a la conciencia ni por un segundo… Pero quién maldito mierdoso me ha metido la mano en el bolsillo sin que me diera cuenta… no, ahí está… por un momento pensé… pero no. Ahora necesito un rincón donde nadie me siga, que estoy harto de ver sus miradas ansiosas y al fin el chute es solo mío y lo he pagado con mi dinero… bueno, con el dinero de mi madre, bien está, que es muy cansina la mujer y me tiene harto con sus lloros y sus súplicas, joder, lo que cuesta que me suelte la pasta y la que tengo que liar para convencerla…

Ahí está, ya lo noto correr por mis venas… llega la paz de nuevo y comienzo a sentirme bien, sí. En su justa medida no es tan grave como lo veía todo ayer, no fue culpa mía ni mucho menos, no, que aquel pobre diablo ni siquiera miró y yo iba como Dios, o sea, por la carretera… y por la carretera van los coches y nadie tiene que cruzarse cuando uno va conduciendo con todo su derecho, que se podía haber esperado el muy estúpido a que yo pasara… y es que el tío ni caso hizo cuando me vio venir, ni para adelante ni para atrás, se quedó allí pasmado antes de recibir el golpe. Que se notaba que yo iba con velocidad ¡mierda, que ya estoy llorando otra vez! Y no fue mi culpa. Tampoco había tomado tanto, tres ginebras y una dosis. Yo sabía bien lo que veía y el volante lo tenía bien cogido, tal vez pisaba demasiado el acelerador, pero quién no lo pisa en una vía como esa...

Y el muy desgraciado se quedó tirado como si le hubiese hecho algo serio, que no fue para tanto, joder, que lo más normal es que se haya ido a su casa por su propio pie. Pero que el tío tenía ganas de meterme miedo en el cuerpo, seguro, que lo más querría cobrar de la compañía un buen pellizco y por eso se hacía el muerto el muy… Y ahora se debe estar riendo a mi costa mientras se lo cuenta a cuatro mataos que quieran oírle. Si no había sangre siquiera y a esa velocidad lo tenía que haber reventado, pero el tipo empeñado en no abrir los ojos, pero a mí qué… no había ni un alma por el polígono a esas horas, que también son ganas de caminar por un sitio así a las cinco de la mañana… y si salía de trabajar… pues eso, que el tipo seguro iba cansado y con sueño y no miraba por donde caminaba, ni me vio venir. Que yo no tengo la culpa que no haya escogido otro trabajo, a ver a quien se le ocurre hacer turnos… este sería como mi padre que se esperaba que yo empezara en la fábrica como él, desde abajo. Y qué se me ha perdido a mí en un sitio así, que yo no soy un pasmao cualquiera y tengo mis ideas. Un día de estos les voy a demostrar quien soy yo. Que valgo más que ellos y no voy por el mundo tirándome a los coches para cobrar del seguro, que somos unos incautos los que conducimos con todas las de la ley.

Si al menos pudiese dormir tranquilo… seguro que es culpa de esta ginebra, vete a saber la clase de matarratas que le echan para engordarla. Anda, caballerito, vamos a bailar, ya no te pesan los pies ni las penas… a bailar que la noche empieza y hay unas cuantas loquillas esperando que les de un repaso. Menudas golfas son, como la que iba en el asiento trasero ayer, decía la muy estúpida que no podía dejar al muerto allí… y ella qué… si iba durmiendo cuando pasó todo… se puso histérica, pero los dos guantazos la templaron. Se meó de miedo cuando le puse la navaja en el cuello, no sabía con quien se las tenía… y no dirá nada, ya me encargaré de tenerla bien asustada, porque no se puede jugar con las buenas personas como yo… joder, que no fue culpa mía…

1.11.08

Una Ausencia Vital

La adolescencia es una etapa de corazón ardiente y luces de farolillo, todo es nuevo, todo se abre a nuestro alrededor en un prometedor viaje. Cualquier idea es una escusa factible para acometer las acciones más insospechadas tan solo unos años o unos meses antes. En un momento dado el espíritu adquiere el valor necesario y se decide a enfrentar la suerte con los ojos medio cerrados. Y así fue como se decidió mi futuro cuando apenas contaba quince años. La primera escapada no tuvo un éxito definitivo pues dos números de la guardia civil me llevaron de vuelta a casa, no sin antes retenerme en el cuartelillo durante unas cuantas horas. El segundo intento, más elaborado y meditado, consiguió encaramarme en la ruleta cuyos giros decidirían los avatares de mi existencia.

Recordándolo después, aquellos arduos años de enorme esfuerzo para conseguir apenas mantenerme en los principios de mi vida en solitario, nunca me parecieron tan duros como los vividos bajo el techo de mi padre. No fui un hijo deseado y mi llegada solo sirvió para entorpecer y complicar la armonía de sus tres integrantes hasta aquel momento. Mis padres habían cubierto todas sus aspiraciones procreadoras con mi hermano Pablo, habían calculado y previsto un mañana cierto y viable para su persona y yo aparecí en este mundo reclamando un lugar que no tenía cabida en sus vidas. Pronto empecé a detectar diferencias en los tonos, parcialidad en los derechos y abundancia de obligaciones y castigos en mi persona. Me repetían una y otra vez que yo era malo de naturaleza y que debían corregirme, esa era la vil infamia que me adjudicaron. Pero ante todo, lo que más me hirió a lo largo de mi infancia fue la ausencia del amor materno, esa ausencia que yo trataba de ocultar al mundo como si fuera el resultado de un gran pecado propio, algo que yo había merecido por ser como era, malo de naturaleza.

Lejos de ellos prosperé y crecí como persona, no diré que haya conseguido grandes bienes ni grandes hazañas, más el destino me procuró amigos que supieron valorarme en su día y también una verdadera familia con la que he descubierto muchos sentimientos que creía inexistentes por desconocidos. Lo que yo sentía hasta entonces era producto del insuficiente amor, del escaso valor otorgado, de la incipiente inseguridad adquirida por todo ello. Porque los humanos somos al fin y al cabo el resultado de unos valores inculcados o aprendidos en nuestros primeros años… Aún así han habido momentos en los que me he llenado de angustia hasta el punto de sentirme desgraciado cuando más factores poseía para ser feliz, revivía aquella infamia y no era consciente de que necesitaba purgar hacia el exterior todos aquellos errores ajenos que me marcaron de niño. No me considero un hombre sabio ni mucho menos pero las luces del entendimiento poco a poco me hicieron comprender que el perdón era necesario para calmar mi espíritu. Nadie me lo ha pedido en todo este tiempo, ni yo soy tan arrogante para ir a otorgarlo a quienes en absoluto se han sentido culpables. Los he perdonado dentro de mi corazón, no quiero que el resentimiento le reste plenitud a mi vida y me haga tomar decisiones equivocadas.

Mis hijos me describen en muchas ocasiones como perteneciente a una generación fuerte, sufrida y decidida que ha sabido sobreponerse a muchas calamidades casi sin quejarse. Hablan así porque no han sufrido la ausencia del amor de sus padres y desconocen que la fuerza de sentimientos como la rabia, la ira o el odio te hacen pisar con fuerza, pero que es el verdadero afecto y el sentirte amado los que te ayudan a caminar toda la vida.

30.10.08

23.10.08

Inconstantes

La constancia es a veces un mérito difícil de conseguir cuando se tiene un caracter impetuoso que depende en sumo grado de la ilusión. La monotonía, la repetición, la falta de elementos afines y la involución de las ideas pueden provocar una reflexión que derive hacia la propia prescindibilidad en la causa. La realidad, entonces, se impondrá como una losa cierta y verdadera que acabará de asfixiar cualquier iniciativa; los deberes y obligaciones aparcados mientras duró la ilusión, se tornarán en gigantescos desordenes vitales. Dónde se halla la verdadera estabilidad, será la pregunta que se haga la persona inconstante que de algún modo persigue y necesita llegar a una meta de vez en cuando para sentirse bien consigo mismo.

Un medio o tal vez el único con viabilidad suficiente para encarrilar el espíritu de nuevo hacia el positivismo, se halla en la capacidad para cerrar los ojos a los posibles daños interiores y poner todo el empeño en ordenar el exterior vital. Esos ojos cerrados convertirán al individuo en un autómata constante, pero por otro lado ayudarán a conseguir pequeñas metas necesarias que harán renacer paso a paso la satisfacción, antesala de la Ilusión.